Menores sin identificar siguen siendo rechazados de la Jefatura: “Son muchos y tienen frío”

CRISIS MIGRATORIA / MENORES

Decenas de chavales migrantes continúan acudiendo todas las mañanas sin cita a la comisaría, de la que se les pide que vayan a ser registrados en los centros de acogida del Tarajal. Allí se repite la misma orden, pero a la inversa

Algunos marroquíes menores de edad en la acera frente a la comisaría el martes.
Algunos marroquíes menores de edad en la acera frente a la comisaría el martes. | S.C.

Más de 20 marroquíes menores de edad no identificados por las autoridades se arremolinaban en la puerta del supermercado que está enfrente de la Jefatura Superior de Policía Nacional en Ceuta en la mañana de este martes, sobre las 10.30. Minutos antes habían sido previamente rechazados de la puerta de las instalaciones, pero dos agentes vendrían momentos después a darles una explicación.

Entre ellos estaba Sufian, de 17 años, que está aquejado de dolores de pecho y de palpitaciones en el corazón desde al menos dos años. Cuenta con un informe del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) en la mano, que pone que refirió a los sanitarios que también sufre episodios de desmayos durante el mismo período. Visitó el servicio de Urgencias a las 12.25 del pasado 4 de septiembre, pero fue dado rápidamente de alta, a las 17.36.

Este diario no ha tenido acceso al documento sanitario al completo ni a su diagnóstico, pero sí ha visto el paquete de fármacos que lleva en la otra mano. Es bisoprolol, un medicamento betabloqueante cardioselectivo que se utiliza principalmente para tratar la hipertensión arterial, la angina de pecho y la insuficiencia cardíaca crónica estable.

Él es uno de los más mayores del grupo, por lo que hace de portavoz para el resto en conversación con El Pueblo. Comienza chapurreando inglés, pero pronto aparece un vecino mayor con un bastón que hace las labores de traducción, así como comparte algunas impresiones tras haber hablado en dariya con más chavales en los últimos días.

“Este hombre dice que está malo del corazón y que no hay nadie que lo lleve al hospital. Dice que necesita que lo vea un médico, y que otro le dijo que si sigue así lo tienen que operar. Este tiene 17, este 13, este 12, este también 13… Todos son menores”, explica este vecino.

La caja de bisoprolol en las manos de Sufian.
La caja de bisoprolol en las manos de Sufian. | S.C.

“Vienen a comisaría porque les dicen que vengan aquí, pero luego no los dejan entrar”, continúa su explicación y traducción el vecino, en consonancia con la información publicada por el diario El Pueblo la semana pasada, que se hacía eco de que en los centros de acogida del Tarajal mandan a los menores sin identificar a la Jefatura y allí la orden es la inversa, de nuevo a las naves del polígono cercano a la frontera. Los agentes esperan que miembros de organizaciones humanitarias como la Fundación SAMU u otras ONG, o bien técnicos del área de Menores de la Ciudad, realicen esos primeros registros de datos básicos.

“Dicen que les están pegando, mayormente los militares, y también que les están quitando cosas”

“Dicen muchas cosas que nosotros los vecinos en la calle también escuchamos. Dicen que les están pegando, mayormente los militares, y también que les están quitando cosas. A mí esto mismo, que les están pegando, me lo han dicho unos cuantos, y que les están quitando teléfonos y dinero. Hay muchos que están cojos perdidos de los palos que les dan, pero se los dan a escondidas”, revela este señor.

“Dicen que están pasando mucho frío en la calle. Quieren un sitio donde puedan resguardarse y estar tapados, pero es que son muchos. A ellos les gustaría entrar, pero tienen que estar identificados. Son muchos, y los policías también son personas, y no pueden atenderlos a todos. Si vienen todos juntos no pueden entrar. Muchas veces se les dice que se vayan, pero se quedan aquí”, concluye el vecino, antes de que lleguen dos agentes a hablar con la veintena de chavales.

Les explican lo mismo anteriormente expuesto, esta vez traducido al dariya y de manera visiblemente empática. Que la Policía está saturada, que son muchos y que tienen que esperar. Que están priorizando primero a los más pequeños y para las filiaciones o triajes, pero que esto tienen que hacerlo con cita. “Al Tarajal”, vuelven a mandarlos, donde según el testimonio de los chavales llevan “cuatro o cinco días yendo”, sin respuesta hasta el momento.

Fuentes del Ministerio Público y de organizaciones humanitarias consultadas por este diario insisten en que la filiación de extranjeros y, por tanto, su identificación previa, “corresponde a la Policía Nacional” en cualquier caso.

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