Los primeros expedientes de asilo denegados provocan una ‘cascada’ de salidas del CETI
RETORNOS
Al menos 10 marroquíes han sido expulsados tras agotar la vía administrativa, lo que ha provocado que unos 100 compatriotas más hayan firmado su baja del centro al ver el destino del primer grupo
La primera decena de expedientes de asilo denegados en firme para los marroquíes que se encontraban en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta antes de la entrada masiva de finales de julio ha provocado una ‘cascada’ de salidas voluntarias de las mismas instalaciones. Según apuntan diferentes fuentes internas, alrededor de 100 personas han abandonado el centro en las últimas 48 horas, si bien solo en torno a poco más de 10 lo han hecho como expulsados tras haber visto desestimada su petición de acogida en términos de protección internacional. En la mañana de este mismo miércoles, otros 25 migrantes han salido del recinto del Jaral motu propio por las mismas razones, y se espera que este número aumente en las próximas horas y días.
Este último grupo vio denegada la solicitud de asilo en primera instancia en torno al 20 de agosto y pertenecería al primer contingente de 500 que comenzaba entonces a recibir sus peticiones desfavorables para sus intereses de acogida, como adelantó entonces El Pueblo. No obstante, a partir de esta primera notificación se abría la posibilidad de recurso, lo que prolongaba momentáneamente su permanencia en las instalaciones del Jaral hasta que vieran nuevamente rechazada en firme su solicitud.
De acuerdo con la misma información recabada por este diario, el lunes al menos una decena de varones marroquíes fueron citados en la Jefatura Superior de la Policía Nacional para ser formalmente informados de esta resolución; y luego recogieron sus pertenencias del CETI. Tras su vuelta, fueron trasladados directamente a la frontera por profesionales del recinto de acogida y por funcionarios autorizados.
Esto ha provocado que en las siguientes 48 horas más de 100 compatriotas más, usuarios también del centro, hayan firmado su baja voluntaria de residencia en las mismas instalaciones. Las mismas fuentes aclaran que los casos son variados: algunos no habían ni formalizado la petición de protección internacional, otros estaban a la espera de la primera resolución y otros pertenecerían a ese primer grupo de 500 que vio rechazada su solicitud de protección internacional a finales de agosto. Las últimas 25 salidas en estas circustancias se han producido esta mismo miércoles por la mañana.
La explicación de la ‘cascada’ de salidas voluntarias tiene varias vertientes. La más evidente es que aquellos que han abandonado el centro ya conocen la ‘suerte’ de marroquíes que se encuentran en sus mismas circunstancias y no quieren prolongar la espera, pero también existe otra razón más estratégica.
Aquellas personas que ven denegada en firme su solicitud de asilo cuentan también con una prohibición de residir en España durante los próximos cinco años, pero esta restricción no aplica para aquellas que retornen voluntariamente. De esta manera, alguien que abandone Ceuta por su propio pie —siempre en términos del plano legal o ‘ideal’ para sus intereses—, podría volver a entrar a territorio español posteriormente y, aunque lo hiciese de manera irregular, tendría la posibilidad de intentar de nuevo cursar la misma solicitud.
Nuevas bajas y nuevas incorporaciones
Tras las nuevas salidas, al menos 50 este mismo martes, fuentes consultadas por El Pueblo hablan de que aún hay más de 800 residentes en el CETI. La Delegación del Gobierno ofrecía la ocupación de estas instalaciones puntualmente siempre que le era requerida por la prensa, pero dejó de hacerlo días después de la entrada masiva. La ocupación ordinaria es de 512 plazas, si bien este número suele ser superado habitualmente al menos en los últimos dos años debido al aumento de entradas a nado.
Según los últimos datos oficiales conocidos, a mitad de agosto permanecían alojadas en el CETI 779 personas, de las que 591 eran de nacionalidad marroquí. A este grupo había que sumar otros dos grandes de argelinos y de subsaharianos varones. No obstante, las visitas del mes pasado de la Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; y de la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela; desembocaron en que se ampliaran las plazas de acogida hasta albergar a más de 900 personas al disponer nuevos recursos extraordinarios como literas y carpas.
Tras la entrada masiva también se le dio acogida en estas instalaciones a perfiles más vulnerables como mujeres y niños acompañados por las mismas, ya que de entre todos los recursos de acogida que el Gobierno ha desplegado en Ceuta desde el 30J el centro del Jaral es el entorno más seguro y salubre. Se espera que las plazas que han quedado vacías en el CETI se llenen ahora con este tipo de perfiles más vulnerables, y también se rumorea en su interior que se van a seguir produciendo bajas y retornos voluntarios a lo largo de las próximas horas.
El impacto del Pacto en la población marroquí
Los primeras salidas voluntarias del CETI muestran una fotografía del cansancio que viven las personas migrantes en situación administrativa irregular en Ceuta, muchas de los cuales ya llevan meses en una espera impaciente por saber qué futuro les depara.
Con la entrada en el mes de junio del Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA) la Unión Europea considera a Marruecos un tercer país seguro del que la gente no huye por motivos bélicos o persecuciones políticas. Esto hace que a aquellos demandantes de asilo que no demuestren que han sufrido violencia por su orientación sexual, de género o por motivos étnicos —entre otros requisitos—, les sea prácticamente imposible obtener la protección internacional.
De esta manera, las razones exclusivamente económicas no constituyen por sí mismas un motivo para obtener protección internacional. La búsqueda de empleo, la falta de oportunidades o el deseo de mejorar las condiciones de vida pueden explicar un proyecto migratorio, pero no encajan en los supuestos establecidos para el reconocimiento del asilo.