Controlar la orina con solo apretar el escroto: la nueva cirugía que cambia vidas en Ceuta
Urología
INGESA ha invertido casi 9000 euros en un esfínter urinario que ha acabado con la incontinencia de un ceutí de 69 años gracias a la cirugía practicada por los urólogos del hospital la pasada semana
Hace dos años, a Mohamed Jebari (Ceuta, 69 años) le extrajeron el tumor que le crecía en la próstata. Como ocurre en el “90 por ciento” de esa clase de cirugías, su esfínter quedó dañado. Desde entonces arrastra un problema de incontinencia urinaria que le condiciona su día a día física y psicológicamente. No puede salir de casa sin pañal y convive con la preocupación permanente de si habrá mojado. Se va a dormir a sabiendas de que despertará empapado. Y a duras penas concilia el sueño pese a la intranquilidad de sospechar que la orina acabará calando las sábanas. “Es un sinvivir. Por eso ahora le va a cambiar la vida completamente”, enuncia su hijo, Elías, en alusión al “antes y el después” que supondrá la cirugía a la que acaba de someterse en el Hospital Universitario de Ceuta (HUCE). Una que, con una duración de menos de una hora, lo librará de los pañales y le devolverá la normalidad que perdió dos años atrás.
Jebari es el segundo ceutí al que el servicio de Urología coloca un esfínter urinario artificial -el primero, en junio de este año-. El procedimiento fue ejecutado “con éxito” el martes 16 de diciembre por el coordinador de la unidad, Vicente Diéguez, y su compañero Ricardo Ribeiro. El paciente fue ingresado un día antes y abandonó Loma Colmenar “por su propio pie”, según ha relatado su hijo a El Pueblo de Ceuta. El dispositivo está compuesto de un balón donde se almacena el líquido, un anillo colocado alrededor de la uretra que cierra y abre el paso de la orina, permitiendo el control de la micción, y una bomba dispuesta en el escroto, junto a los testículos, que funciona a modo de interruptor manual, que el paciente debe presionar para abrir el esfínter y dejar salir la orina. El aparato se encarga de cerrar el anillo (o manguito) de forma automática cuando pasan unos tres minutos.
El esfínter se activa a las seis semanas de ser colocado, para evitar que el manguito produzca daños en la uretra. “La persona tiene la seguridad de que en seis semanas tendrá una visión de la vida totalmente diferente, una mejor calidad de vida”, afirma Vicente Diéguez en una entrevista concedida a este periódico. Insiste en que, con una cirugía “de 45 minutos”, pueden cambiar el día a día de aquellos que sufren incontinencia urinaria severa, esa que se resiste a cualquier otro tratamiento. Este aparato tiene una durabilidad de hasta 15 años. Y el único esfuerzo que debe efectuar el paciente es presionar el escroto para apretar la bomba que activa el mecanismo
El urólogo ensalza la inversión realizada por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en un dispositivo valorado en 9.000 euros. Es “el mejor del mercado”, el modelo AMS 800 de la biotecnológica Boston Scientific. Boston lleva 40 años comercializando el esfínter urinario, que no ha parado de actualizarse y adaptarse a los nuevos adelantos. Su dispositivo representa “el 95 por ciento de los esfínteres que se implantan en España”. Además de ser el que cuenta con más publicaciones científicas internacionales sobre su uso y ventajas. La multinacional tiene previsto organizar cursos en el hospital de Ceuta para que sus urólogos formen a otros especialistas en la colocación del esfínter urinario.
“No es una cirugía sencilla. Hay que hacerla con mucho cuidado, porque puedes dañar la uretra o la vejiga, provocar sangramiento, pero haciéndola con cuidado y calma las cosas salen bien. Quieren que nosotros formemos a otros urólogos que no tengan experiencia en esta técnica”, explica el facultativo. El urólogo destaca el poder transformador que este procedimiento tiene sobre el paciente. En primer lugar, desde “el punto de vista higiénico”, ya que el uso de pañales provoca numerosas “infecciones por hongos”. Pero no solo eso. El especialista recuerda que la incontinencia urinaria acaba generando “un aislamiento social” de quien lo sufre, debido a que están “constantemente mojados”, con la sensación de que “huelen a orina”.
“Es mucho más el daño emocional que el físico. Por eso esta operación les cambia la vida completamente”, apunta el doctor, para confesar después la “satisfacción” que le proporciona como profesional poder ser parte del proceso de mejora del día a día de las personas: “No hay nada que pueda hacer más feliz a un médico que ver a un paciente agradecido, un paciente al que puedes cambiar la vida positivamente”. Diéguez insiste en “agradecer” al INGESA y a la Dirección Territorial de Ceuta el “esfuerzo que hacen por adquirir este tipo de dispositivos”. Aunque no se conforma. “Hay más pacientes con problemas de incontinencia severa y necesitan este tipo de esfínter”, asegura. Según aclara, pese a su elevado coste, el aparato es preferible incluso en términos económicos para la administración: “Si haces la cuenta del costo del esfínter comparado con el gasto en pañales, antibióticos, antimicóticos, etcétera, es mucho más económico poner el esfínter”.
El equipo médico del servicio de Urología del HUCE -completado por el doctor Mohamed Mqirage- tiene la esperanza de continuar recibiendo los dispositivos solicitados a la institución para seguir mejorando la vida de los pacientes de Ceuta con “lo último en tecnología”. Están a la espera de recepcionar prótesis de pene, en cuya colocación ya tienen “la experiencia”. Será la primera vez que se coloque tal aparato en la ciudad autónoma. La prótesis referida sirve para tratar la disfunción eréctil severa, permitiendo al hombre lograr la erección para mantener relaciones sexuales. Suelen tratarse de personas que han perdido la erección en una cirugía o un proceso de radioterapia que acaba dañando los nervios.
Esto ocasiona “un grave problema de pareja” y, por ende, “emocional” para el varón que lo sufre. “Eso también es salud”, recalca Diéguez, quien espera que los mecanismos de adquisición de recursos materiales por parte de la Gerencia de Atención Sanitaria se agilicen.