Especial | Día Mundial de la Salud
Rosa Fuentes y cómo apostar por la Enfermería igualaría el acceso a la salud de los ceutíes
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Desde que un radiólogo solicita a la administración la sustitución de un ecógrafo ya obsoleto por uno nuevo hasta que el aparato llega al hospital pueden pasar hasta seis meses. En ese tiempo, son varias las piezas que intervienen en un engranaje complejo y burocrático que garantiza la dotación material de los centros sanitarios. En Ceuta, la máquina se sostiene sobre un actor principal que los conecta a todos: el departamento de Contratación y Suministro del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA). Desde una espaciosa sala en la segunda planta del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE), algo más de una decena de trabajadoras -mujeres en su inmensa mayoría- se encargan de que al personal sanitario no le falte de nada. Ni equipos quirúrgicos o de diagnóstico ni fármacos o instrumental médico, pero tampoco bolígrafos, productos de limpieza, uniformes o alimentos.
“Somos un pilar fundamental. Todo lo que requieren desde el facultativo hasta la limpiadora o el personal de hostelería, todo pasa por suministro. Este departamento es primordial para que podamos tener lo mejor”, explica sonriente Catalina Díaz, la jefa de la unidad a cargo de comprar todo lo que se necesita en las instalaciones del INGESA en la ciudad autónoma. Procesan el abastecimiento de materiales, pero también la contratación de servicios. Consciente de la invisibilización de su trabajo, el equipo de Suministro abre sus puertas a El Pueblo de Ceuta para, con el Día Mundial de la Salud como excusa, mostrarse ante la ciudadanía como uno de los ejes que vertebran la sanidad pública.
Todos los contratos que el departamento saca adelante llevan una misma firma final: la del gerente de Atención Sanitaria. El cargo recae desde enero en el que desde hace años ejerce de director médico de Atención Especializada, Abdelkader Maanan. Ocupa el lugar de Carlos Ramírez desde su jubilación a principios de este año, sin renunciar al puesto que ya ostentaba. Este periódico accedió a su luminoso despacho, desde donde concedió a este periódico la primera entrevista como responsable de la Gerencia. Aprovechó para explicar con detalle el laborioso proceso de contratación pública desde que el personal detecta la necesidad hasta que el material solicitado llega a sus manos o el servicio comienza a ejecutarse. Una consecución de trámites minuciosos en los que la sociedad no repara: “Por eso quiero hacer hincapié en la importancia que tiene nuestro departamento de contratación, el gran olvidado”.
El desconocimiento es muy atrevido. Yo respeto toda opinión, todo el mundo tiene derecho a opinar, pero al desconocer la gestión, todos estos procesos, puedes decir cosas que no se ajustan a la realidad
La tramitación es engorrosa y, a veces, dilatada en el tiempo. Esto último depende de la magnitud de la inversión, del volumen de trabajo de los diferentes departamentos que deben autorizar la contratación y de los posibles imprevistos -como que los informes del facultativo no estén bien redactados, que la documentación presentada por las empresas no sea la correcta o que se eleven recursos-. “Entre una cosa y otra, si todo va bien, la adjudicación de un contrato puede demorarse entre seis o siete meses. Para que vean lo fundamental de este departamento para que las prestaciones sanitarias lleguen a nuestros pacientes”, subraó de nuevo Maanan. El director médico destacó, además, que cada contrato contempla proyectos de formación para el personal que usará el aparato a adquirir: “Todas las contrataciones que se hacen desde INGESA Ceuta, ya sean de equipamiento médico o de material fungible, vienen acompañadas de un plan de formación que viene explícitamente especificado en un capítulo de los pliegos administrativos. Para que nadie pueda decir que hemos comprado un aparato y nadie sabe cómo funciona”.
El gerente se enorgullece de poder afirmar que, desde que su equipo asumió la dirección del INGESA en 2018, han podido “adquirir los mejores productos que existen en el mercado”. “Nosotros no tenemos limitaciones presupuestarias”, asegura. Sentada junto a la jefa del departamento de Suministro, la técnico superior de Administración del equipo, Antonia Valverde, confirmó el optimismo de Maanan: “Se apuesta por dotar al hospital de los equipos más avanzados”. Ambos coincidieron en poner como ejemplo la adquisición del robot quirúrgico Da Vinci. “El Da Vinci es el top en la laparoscopia. Es un sistema laparoscópico, pero muy sofisticado”, dijo.
Según el gestor, INGESA no solo adquirió un robot quirúrgico de última generación, sino que se decantó por el más avanzado, uno de triple consola, que permite que haya tres cirujanos operando. Uno que “maneja” la máquina, otro que lo “guía” y un tercero que se conecta online para hacer el seguimiento de la cirugía y apoyar a los otros dos. “Es el mayor avance en cirugía robótica. Está a la vanguardia de la cirugía”, continúa. El aparato está ya en marcha gracias al servicio de Cirugía General y de Ginecología, donde se continúan formando nuevos facultativos para usarlo. La siguiente unidad que se acreditará para ello será la de Urología.
“El Da Vinci es una realidad”, ensalzó. No así otra de las grandes inversiones del INGESA: la sala de Hemodinámica. En ella invirtieron 900.000 euros en aparatología, mas 110.000 euros en la obra de adecuación de la sala. Continúan a la espera de hacerse con un cardiólogo hemodinamista que pueda hacerla funcionar. Maanan explicó que barajan dos posibilidades: la incorporación de un facultativo que actualmente se está formando en Hemodinámica y, por otro lado, la firma de un convenio con el Servicio Andaluz de Salud (SAS) para establecer una colaboración entre el HUCE y el Hospital Puerta del Mar. Aunque la primera opción, aseguró, es “incorporar personal propio”. Y está previsto que “en breve” se licite la construcción de la nueva helisuperficie del hospital. “Por eso digo que el Gobierno central apuesta realmente por los ciudadanos de Ceuta; para darles las mejores prestaciones dotando los hospitales de Ceuta y Melilla con la mejor tecnología a la vanguardia que existe actualmente a nivel mundial”, sostuvo.
Eso sí, INGESA busca adquirir el mejor material, pero siempre, según garantizaron, respetando los principios de transparencia y competitividad en las licitaciones. Lo explicó Antonia Valverde, quien afirmó que su equipo actúa siempre “de acuerdo con la ley de contratos”: “Tenemos que establecer la mejor relación calidad-precio a través de un proceso selectivo donde prima la transparencia y la igualdad para los licitadores, para todas las empresas. Nosotros vigilamos que la ley se cumpla en todo el proceso y, sobre todo eso, llevar a cabo la adjudicación velando por esa transparencia”.
El trabajo del departamento de Suministro del HUCE se fundamenta en la Ley de Contratación del Sector Público de 2017, que obliga a que todas las compras realizadas por la administración se proyecten y se plasmen en la Plataforma de Contratación del Estado, donde se incluyen todas las licitaciones. La administración está obligada a sacar a concurso público todas aquellas compras que superen los 15.000 euros. Es lo que se denomina “licitar”: el proceso mediante el cual una entidad pública invita a empresas o profesionales a presentar ofertas para ejecutar un proyecto, prestar un servicio o suministrar bienes.
Abdelkader Maanan detalló todo el proceso por medio de un ejemplo: la compra de un ecógrafo solicitado por los radiólogos. El primer actor que interviene es el jefe del servicio que demanda el equipo. Debe elaborar un informe de necesidad -que justifique la solicitud-, un pliego de prescripciones técnicas -donde se reflejen las características que debe tener el aparato- y un informe donde muestren el valor aproximado económico. Toda esa documentación pasa a la segunda pieza del engranaje, la que hilvanará el resto del proceso: el departamento de Contratación y Suministro del hospital. Su equipo se encargará de realizar unos pliegos administrativos que se sumen a los documentos ya elaborados por el facultativo.
Este archivo determina las condiciones en las que la empresa debe realizar el suministro -plazos, formación al personal, etcétera-. Una vez obtenida toda la documentación, se envía al departamento de asesoría jurídica de los servicios centrales del INGESA, en Madrid, que “tiene que dar conformidad de que los pliegos se ajustan a la norma y a la ley de contratación del sector público”. Durante la minuciosa exposición de fases, Maanan se detiene para poner de manifiesto un detalle en el que insiste en varias ocasiones: “Esto no es una cosa rápida, lleva tiempo”.
La rapidez de los asesores jurídicos depende del volumen de trabajo. No solo están a disposición de Ceuta, también de Melilla y del Centro Nacional de Dosimetría de Valencia, que son las áreas gestionadas por INGESA. De ello depende que la autorización se demore “20, 40 o incluso 60 días”. Una vez la capital da luz verde, proceden a incluir la licitación en la plataforma de contratación. Desde entonces, las empresas interesadas tienen un plazo de unos 20 días para presentar sus ofertas.
Una vez finalizado el plazo, el departamento de Suministro se encarga del proceso de concurso: establece el calendario de las mesas de contratación que se deben crear para escoger la mejor oferta. Se valoran criterios económicos y técnicos. En ocasiones, las empresas no presentan correctamente la documentación que se les pide. Ello retrasa el proceso, ya que la administración debe ponerlas en aviso e instarlas a corregirla.
Las mesas están formadas por los técnicos del INGESA y cuentan con la presencia de una interventora de la Seguridad Social, “que actúa como fiscalizadora”. Abdelkader Maanan explicó que “hay varios mecanismos de control” para garantizar que “todo esté sujeto a la ley de contratación”. Tras valorar las ofertas de cada licitador, se les puntúa y se determina cuál es la empresa adjudicataria. “Pero el contrato no se firma en ese momento. Se le da 15 días por si otra quiere presentar un recurso”, continuó el gerente. “Entre una cosa y otra, si todo va bien y no hay recursos de por medio, se tarda entre 6 o 7 meses en la adjudicación de un contrato”, remató.
Este proceso se sigue para adquirir un ecógrafo, pero también para contratar un servicio -como el de psiquiatría infanto-juvenil para eventualidades o el de hemodiálisis- o de una construcción -como las obras para la ampliación del Centro de Salud de Otero-. Tras la exposición detallada del complejo proceso, el actual gerente de Atención Sanitaria de Ceuta fue preguntado sobre su opinión acerca de aquellas voces que califican la sanidad ceutí de deficitaria.
“El desconocimiento es muy atrevido, esa es la realidad -comenzó a responder confesando lo que comentarios tales producen en aquellos que trabajan para garantizar la sanidad pública en Ceuta-. Yo respeto toda opinión, todo el mundo tiene derecho a opinar, pero al desconocer la gestión, todos estos procesos, puedes decir cosas que no se ajustan a la realidad. Y eso que algunos de los que hacen reivindicaciones de esas características saben de qué va el tema de la contratación, no son ajenos”.
“En política todo son fases. Llegará un momento en que ellos tengan que asumir cargos de responsabilidad. Yo los invito a que asuman cargos de responsabilidad. Entonces, tendrán ya el suficiente conocimiento para entender lo que decíamos. Y dirán: ‘Esto es un trabajo duro y complicado. No es nada sencillo”.
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