Salud Mental
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INGESA
El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) externaliza de nuevo el servicio de lectura y emisión de informes de pruebas diagnósticas realizadas mediante resonancia magnética del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE). La institución justifica en los pliegos la necesidad de licitar la tarea que corresponde a sus radiólogos en el “déficit de facultativos” que sufre el servicio de Radiodiagnóstico y “que impide hacer frente a la demanda real”. El número de especialistas médicos se encuentra “por debajo de lo establecido en su plantilla orgánica” (de siete plazas), como reconoce la Administración. En estos momentos, según fuentes sanitarias, tan solo hay tres doctores en activo, uno de ellos en prórroga de jubilación.
El contrato tendrá un plazo de ejecución de 24 meses con posibilidad de prórroga por 24 más, con un coste de 320.000 euros por cada dos años; el valor estimado es de 640.000 en caso de que se prorrogue. Las empresas interesadas podrán presentar sus ofertas hasta el 28 de mayo. La institución hizo pública la licitación el pasado viernes, 8 de mayo, en la Plataforma de Contratación del Sector Público. El servicio que se externaliza incluye, además de la lectura e informe de las pruebas diagnósticas, el “asesoramiento telefónico al personal médico” dependiente de INGESA, “así como la resolución de dudas y/o aclaraciones sobre el informe emitido”.
Este contrato viene a sustituir el vigente desde el 16 de mayo, que expira el día 15 de este mes, según se detalla en la memoria justificativa del contrato, firmada por el subdirector médico de Atención Especializada, Francisco Lázaro. Su renovación por medio de un nuevo concurso es “imprescindible” ya que, según argumenta, el número de pruebas diagnósticas realizadas en la resonancia magnética del HUCE se ha “incrementado notablemente” respecto al año anterior, lo cual ha aumentado a su vez “el volumen de informes que se están necesitando”. Estiman que requerirán de un total de 16.000 informes en dos años, a 20 euros cada informe, ascendiendo el monto a 320.000 euros (que aumenta a 640.000 en caso de prórroga por dos años más).
Ceuta, según admite el directivo, “no dispone en la actualidad de profesionales suficientes que puedan realizar las lecturas e informes de las pruebas”. “Ante la necesidad de seguir prestando esta actividad asistencial, sin que repercuta en la demora en el diagnóstico de los pacientes y evitando el incremento en los tiempos de espera de las especialidades médicas que las solicitan, es imprescindible la contratación de un servicio externo cualificado para la realización de este servicio”, se señala en el pliego de prescripciones técnicas.
La resonancia magnética de tres Teslas ha vuelto a estar operativa después del incidente que la dejó inactiva durante varios meses. El pasado mes de marzo se conocía que una silla había quedado pegada al imán de la máquina. Como explicó el propio INGESA, durante la realización de un procedimiento en la sala de la resonancia, un elemento metálico (una silla confidente) fue introducido “de manera indebida” en el área, lo que provocó que quedara adherido al imán del aparato, “tal y como ocurre por las características de este tipo de tecnología". Fuentes sanitarias consultadas por El Pueblo de Ceuta han asegurado que la maquinaria ya se encuentra de nuevo en activo.
Las mismas fuentes señalan que, además de los informes de las resonancias, también se ha externalizado la realización de pruebas de Tomografía Axial Computarizada (TAC) y las ecografías. La última privatización que tiene que ver con Radiodiagnóstico se formalizó a mediados de abril, cuando INGESA adjudicó, por 48.000 euros, la ejecución de pruebas diagnósticas de Artroresonancia a IDCQ Hospitales y Sanidad SLU, sociedad que gestiona, entre otros centros, el Hospital Quirónsalud Málaga.
La resonancia magnética de última generación, con un potente imán de tres Teslas, en la que INGESA invirtió más de un millón de euros, está envuelta en la polémica desde su llegada a Ceuta por las voces del interior del HUCE que criticaban una adquisición de tal calibre sin contar con los recursos humanos suficientes para hacerle frente, especialmente en el equipo médico. Sin embargo, la institución ha salido en defensa de su apuesta informando de la cantidad de estudios realizados con la misma (muchos de ellos tenían que derivarse a la privada antes ya que la antigua resonancia estaba mucho más limitada). Solo el año pasado se ejecutaron 6.164 pruebas.
En julio de 2024, el INGESA adjudicó a la UTE Clínica Radiológica-Rusadir el servicio de diagnóstico médico mediante resonancia nuclear magnética, por un valor estimado de 2,4 millones de euros y una duración máxima de 48 meses (cuatro años).
La incorporación de una resonancia magnética de 3 Teslas ha supuesto, como ha reconocido INGESA, un importante salto tecnológico respecto al anterior equipo del hospital, cuya potencia era inferior a 1 T y ofrecía prestaciones mucho más limitadas. El nuevo sistema duplica la potencia de los equipos convencionales de 1,5 Teslas, permitiendo obtener imágenes de mayor resolución y contraste, especialmente útiles en estudios neurológicos, oncológicos y musculoesqueléticos complejos, como ha desgranado la institución. Además, reduce los tiempos de exploración, mejora la capacidad diagnóstica al detectar lesiones pequeñas o difíciles de visualizar y aumenta el confort del paciente gracias a un diseño más amplio y ergonómico, reduciendo la sensación de claustrofobia.
La lectura y emisión de informes de pruebas diagnósticas consiste en que el especialista médico, en este caso el radiólogo, analice las imágenes obtenidas en una resonancia magnética y redacta un informe clínico con los hallazgos. En el pliego de prescripciones técnicas anexado al anuncio de licitación se especifica que la institución requiere de la “interpretación a distancia de las imágenes radiológicas y la confección de los informes médicos correspondientes para el correcto diagnóstico de las pruebas de imagen”.
Los pliegos aclaran que “el contratista será responsable de la calidad técnica del servicio que desarrolla y de las prestaciones y actividades realizadas, así como de los errores o conclusiones incorrectas durante la ejecución del contrato”. Para garantizar “una correcta prestación del servicio”, según se detalla en los pliegos, la empresa contratista “designará a una persona como responsable del contrato”, debiendo facilitar sus datos de contacto al Servicio de Radiología del HUCE, en los 3 primeros días tras la formalización del contrato. La empresa contratista “deberá mantener una coordinación permanente con el servicio, bien a través de la persona responsable designada, bien por persona que la sustituya”.
Según se detalla, la solicitud del servicio “está condicionada por las necesidades del Hospital”. “El incremento de la demanda de pruebas diagnósticas y la premura en la obtención de los resultados son uno de sus condicionantes”, añaden. Las pruebas de carácter ordinario o programadas podrán ser informadas en un tiempo máximo de respuesta “de 72 horas”, teniendo en cuenta que el horario es de lunes a viernes, de 9:00h a 15:00h. En caso de las pruebas de carácter urgente, el tiempo máximo se reduce a “una hora o menos”
De hecho, uno de los criterios de adjudicación que se contemplan en los pliegos es la posibilidad de que la empresa se comprometa a reducir los plazos de las pruebas. Otro criterio que suma es la posibilidad de incorporar a la ejecución del servicio “más de un radiólogo”.
En la memoria justificativa, INGESA reconoce el déficit en su plantilla médica de Radiodiagnóstico y explica la coyuntura arguyendo que “las bajas que se han producido en la misma no se han podido cubrir, a pesar de realizado repetidos intentos” y a que se ha producido en el servicio una jubilación, siendo próxima otra. La última baja la dejó el que fuera jefe del servicio, el doctor José Manuel Muñoz Aranda. Según se afirma en el informe de insuficiencia de medios, INGESA ha intentado cubrir las bajas “mediante distintas ofertas de empleo a través de la Sociedad Española de Radiología Médica, sin que hasta la fecha haya sido posible cubrir las plazas unido a las jubilaciones de dos de los especialistas”.
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