Un Ramadán lejos de casa para Omar y Yassin

RAMADÁN

Los dos jóvenes marroquíes acogidos por Luna Blanca reflejan las fallas del sistema con algunos migrantes extutelados que salen de los centros de menores sin un plan

A la izquierda Yassin y a la derecha Omar en las instalaciones de Luna Blanca.
A la izquierda Yassin y a la derecha Omar en las instalaciones de Luna Blanca. | NICOL'S

Risueños y educados, Omar y Yassin llegan mojados a la entrevista con este diario después de echar una mano en el reparto de comida diario que ofrece Luna Blanca en sus instalaciones. El primero de Tetuán, el segundo de Tánger, hace solo unos meses que cumplieron 18 años y dejaron de ser tutelados por la Ciudad Autónoma. Entraron a nado el pasado mes de junio bordeando el espigón en busca de unas oportunidades que han confirmado cómo se evaporaban tras dejar de ser atendidos por la administración y verse de un día para otro con una mano delante y otra detrás. Su día a día se centra en ayudar en la conocida oenegé ceutí, que les ofrece dormir en una buhardilla improvisada en sus instalaciones, mientras valoran un futuro incierto lejos de su familia en pleno Ramadán.

La falta de previsión de la administración con algunos jóvenes migrantes que están a punto de cumplir los 18 años es un hecho sobre el que este diario ha informado ya en alguna ocasión. La Ciudad acompaña a los menores durante su periplo hacia la vida adulta ofreciéndoles comida, un lugar para dormir, psicólogos e incluso formación en diferentes ámbitos. Hay veces en las que los chicos salen a la calle con la documentación caducada o a punto de caducar, por lo que el problema se agrava ya que sin esos papeles no pueden conseguir trabajo y, por tanto, no es posible renovar su residencia en caso de que haya expirado. Los chavales se quedan en un limbo legal del que es complejo salir.

Los permisos de residencia son imprescindibles para que los chavales puedan buscar un trabajo y, si quieren, tengan la posibilidad de trasladarse a la península en busca de opciones que Ceuta no ofrece, pero en según qué casos el Gobierno local no prepara con antelación la documentación o no realiza un seguimiento de cada individuo, por lo que niños como Omar y Yassin salen de los centros y tienen que buscar ayuda en oenegés, asociaciones o, directamente vivir en la calle hasta encontrar trabajo o algún techo. 

El caso que cuenta Omar, de solo 18 años, refleja la falta de seguimiento de la administración local. El joven salió del centro de menores con aspiraciones de futuro y, a pesar de quedar acogido por Luna Blanca unas semanas, decidió emprender su camino hacia Madrid en busca de opciones. Allí, según explica, tenía el contacto de un amigo que podría ayudarle a empezar de cero, pero sus esperanzas se diluyeron en un suspiro. 

El chaval, que no habla español, decidió volver a Ceuta con la idea de regresar a Tetuán con su familia, pero en este punto aparece otro escollo: al carecer de pasaporte y documentación oficial, las autoridades marroquíes en la frontera no lo dejan acceder a su país ante la posibilidad de que el joven sea originario de otras zonas del norte de África como Túnez o Argelia. El argumento, según expresan desde Luna Blanca, tiene poca fuerza ya que tanto por el acento como por una simple llamada a su familia en su ciudad natal se podría corroborar que Omar es de donde dice ser. 

Según explica Halima Mohamed, encargada de Luna Blanca, hay algunos a los que se les concede la residencia, pero que deciden quedarse en Ceuta porque no tienen dónde ir. 

“Omar estuvo unos días por ahí y las pasó canutas hasta que decidió volver. Es un niño súper trabajador y súper responsable, como los demás que tenemos aquí. Hay muchos que merecen la pena. Lo digo muchas veces: tienes 17 años y cuentas con un techo, comida etc. Cumples los 18 y ya nada. Hay algunos que saben buscarse la vida, a otros les cuesta más. Los chicos que tenemos aquí ahora no son chicos de calle”, resume. 

Omar escucha la conversación atentamente y se une en alguna ocasión. El contacto con su familia es diario, especialmente en fechas tan señaladas como el Ramadán, festividad que pasará lejos de Tetuán por primera vez. Le encanta el fútbol y es seguidor acérrimo del FC Barcelona. Además de ayudar en cocina, tiene conocimientos de peluquería, aunque su sueño es claro: ser futbolista. 

Yassin y el MMA

Yassin llegó junto a Omar hace unos 8 meses a Ceuta. También pasó horas nadando en pleno temporal para alcanzar territorio español en busca de ese halo de esperanza que, en muchos casos, se difunde a través de redes sociales por compatriotas en España que muestran una vida exitosa que, en la mayoría de ocasiones, no es real, según explica Halima y han advertido en algunas ocasiones expertos del ámbito a este diario. También influye, subraya la encargada de Luna Blanca, el retorno de miles de marroquíes por la Operación Paso del Estrecho con regalos o enseres conseguidos con un esfuerzo y "unas penurias" que evitan mencionar a su vuelta, pero que reflejan de forma errónea ese "sueño europeo" que tanto se persigue.

El chaval, barbilampiño, educado y proactivo, asegura ser de Tánger y no tener actualmente un plan claro de cara al futuro. Aficionado a la lucha MMA y alejado del fútbol, resalta sus habilidades como cocinero y tapicero y espera encontrar un trabajo para salir adelante y ayudar a sus familiares que residen en el país vecino. 

También pasará su primer Ramadán lejos de casa Yassin, aunque no le desagrada la idea de ayudar a gente sin recursos que acudirá cada iftar a las instalaciones de Luna Blanca para romper el ayuno. 

“Lo tienen complicado para encontrar trabajo en cualquier sitio. Se ha criminalizado tanto a los menores no acompañados que en muchos lugares les han cogido miedo. Muchos van a la península, otros siguen su camino hacia otras zonas de Europa. Pero el problema de base es, en muchos casos, esa falta de previsión. Pasar de estar bajo el paraguas del Estado a en la calle con sus maletas no es fácil. Hay que invertir en la formación de estos niños para que cuando salgan a la vida adulta puedan devolver de forma digna el dinero que se ha invertido en sacarlos adelante por parte de la administración”, subraya Halima Mohamed.

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