El jefe de la aduana marroquí logra poner fin al colapso en la entrada de vehículos a Ceuta
Frontera
El responsable se trasladó al Tarajal tras las protestas improvisadas por los usuarios hastiados de largas esperas el pasado martes y solventó el problema ampliando efectivos y exigiendo más rapidez en los controles
Ceuta/ Solo hizo falta que un alto cargo se personara en la frontera para que se acabaran los cláxones. Esos que hacía sonar la multitud de personas atrapadas en largas colas de hasta 18 horas de espera para cruzar en sus vehículos desde Marruecos hasta Ceuta. Las escenas de caravanas de coches se han repetido cada día desde la última semana de diciembre hasta el día 6. Rondaban las 20:00 horas cuando, de manera espontánea, los más hastiados salieron de sus automóviles para protestar por una situación que los desesperaba. Las autoridades marroquíes reaccionaron enviando hasta la frontera del Tarajal al jefe de aduanas, que dio orden de acabar de inmediato con el colapso. “La gente no puede quedarse aquí tanto tiempo”, dijo según el activista Dris Ouahabi, que ha informado en directo cada día sobre el acontecer en el perímetro fronterizo desde que comenzaron a detectarse retenciones. Desde la visita del jefazo, las colas han desaparecido.
“Yo he estado ahí a la una de la madrugada -de este jueves- y ya no había ningún coche esperando”, asegura Ouahabi, que ha conversado con El Pueblo de Ceuta para profundizar en una coyuntura que ha dificultado la salida en vehículo de los ciudadanos marroquíes al exterior durante, al menos, dos semanas. Desde la visita del jefe de aduanas, el número de agentes aduaneros en cada carril se amplió de uno a “cuatro o cinco”. Además, según el activista, el mandatario dio orden de que se agilizaran los registros, que se estaban demorando “más de diez minutos”. “Ahora no superan los cinco minutos”, asegura. Durante este jueves, se han notificado esperas de entre “cuatro y cinco horas”. Las retenciones comenzaron como consecuencia del solapamiento de varias circunstancias que fueron ralentizando el tránsito de los automóviles.En primer lugar, el inicio de unas obras en la parte marroquí de la frontera a principios de diciembre. El trabajo busca solo cambiar el techo de chapas de la estructura fronteriza y está previsto que se ejecute en “seis meses”. Esto provocó que los “siete carriles” que, según Ouahabi, suelen estar habilitados en cada sentido, se redujeran a tres. A esto se sumó que los controles aduaneros “han sido muy lentos”. Y el cuadro terminó de completarse con el aumento de la demanda de cruce con motivo de las fiestas. En la “manifestación” espontánea del pasado martes participó en torno a un centenar de personas, según calcula el activista.
Horas antes del suceso, varios afectados se quejaban de ocho, doce y hasta 18 horas de espera a través de un grupo de WhatsApp creado para informar en directo de la situación de la frontera. “Es una vergüenza de frontera. Y todos estamos callados”, decía uno de los participantes. Otro comentaba: “Somos demasiado permisivos… deberíamos salir a las calles, más protestas. Esto no puede seguir así. No escuché a ningún político de esta ciudad hablar sobre el problema que nos concierne y nos afecta a todos y todas, en mayor o menor medida”.
Ouahabi no recuerda colapsos tan grandes como los recientes. “Como ahora no. Algunos llegaron a esperar 18 horas. Es la primera vez en la historia de esta frontera que esperan 18 horas. Antes llegábamos a las ocho, hasta a las 12, pero tanto no. Por eso llamó la atención y se personó el jefe allí”, explica, para después matizar que otra de las motivaciones de la visita del aduanero era la manifestación.