Los desalojados de González de la Vega deberán dejar el Puerta de África antes del 20 de enero

González de la Vega

Las seis familias que residen en el hotel desde hace un año denuncian las humedades y el frío que soportan en sus habitaciones, costeadas por el Gobierno. Una vecina amenaza con lanzarse de una ventana el día de los Reyes si Servicios Sociales no ofrece ya una alternativa

Cinta del Rocío y Hanan Habib, dos de las vecinas desalojadas de González de la Vega, posan en una de las habitaciones donde residen las seis familias en el Hotel Puerta de África
Cinta del Rocío y Hanan Habib, dos de las vecinas desalojadas de González de la Vega, posan en una de las habitaciones donde residen las seis familias en el Hotel Puerta de África | G.S.

Hanan Habib (57 años) reside desde hace un año en el Hotel Puerta de África junto a su marido y sus cuatro hijos. La Ciudad Autónoma, propietaria del inmueble, costea desde el 14 de diciembre de 2024 todos los gastos de alojamiento y manutención de esa y otras cinco familias -50 euros diarios-. Todas ellas fueron desalojadas del edificio municipal ubicado en González de la Vega tras ser declarado en ruina técnica. El 20 de enero, la gestión del hotel pasará a manos de la empresa Bulyba S.L., que pretende reconvertirlo en un espacio que honre sus 4 estrellas. El Gobierno local deberá entregar las instalaciones vacías y “sin ninguna carga”, según garantizan fuentes de la entidad privada. Ello significa que los inquilinos deberán abandonar sus habitaciones en unos 15 días. Pero los aludidos aseguran que no lo harán sin una alternativa habitacional garantizada, la cual siguen sin ofrecerles desde los Servicios Sociales pese a la urgencia de la situación. De no hallar salida, Hanan Habib amenaza con lo peor.

“El día de los Reyes Magos hay cabalgata. O hay solución o abro esta ventana y me tiro”, sentencia la madre de familia desde una habitación de la tercera planta del edificio que en dos semanas será cedido a los hermanos Bulaix, propietarios del Hotel Oh Nice Ulises. Ataviada con un pijama de franela y una bata de invierno, la vecina recibió a El Pueblo de Ceuta este viernes en la que es su casa desde hace un año. En un breve recorrido, mostró las humedades que ensucian las paredes blancas y se quejó del frío que sufren desde la bajada de las temperaturas debido a que la calefacción no funciona. El aparato dejó de funcionar en verano, privándoles entonces del frescor del aire acondicionado. No les dieron explicaciones, asegura. Tampoco supieron por qué las televisiones de todos los vecinos no pudieron encenderse durante un mes.

“Nos tratan a patadas. Y nadie da la cara ni se reúne con nosotros”, continúa lamentando Hanan, quien matiza que sus reproches no van dirigidos al personal del hotel, sino a los responsables del área de Servicios Sociales, que los mantiene en la “incertidumbre”. En un año de estancia, no han logrado reunirse ni una sola vez con la responsable de la Consejería, Nabila Benzina. Pese a que se han personado en su despacho en numerosas ocasiones. Tanto Hanan como los otros dos vecinos consultados por este periódico coinciden en destacar la “humanidad” del “único” cargo político que los ha escuchado: el gerente de EMVICESA, Santiago Ramírez.

Hanan Habib muestra las humedades de la habitación donde está alojada en el Hotel Puerta de África
Hanan Habib muestra las humedades de la habitación donde está alojada en el Hotel Puerta de África | G.S.

Con lágrimas en los ojos, otra de las desalojadas de González de la Vega, Cinta del Rocío (34 años), que reside en el hotel con su pareja y sus cuatro hijos -menores de edad-, agradece la “empatía” de Ramírez. “Es el único que ha dado la cara. Y, encima, el pobre se ha llevado todo lo malo. Porque cuando nos cabreamos lo pagamos con él. ¿Con quién si no? Si es el único que nos coge el teléfono”, reconoce Cinta en el interior de la habitación de Hanan. Ambas tienen cuatro vástagos, y aseguran que para ellos está siendo especialmente complicada la vida en el hotel. “Tenemos que estar mandándolos a callar continuamente. Porque ellos quieren jugar, es que somos seis familias. Los del hotel tienen que estar hartos de nosotros, ellos no tienen la culpa”, admite Cinta.

Uno de los vecinos tuvo que abandonar el inmueble tras ser diagnosticado de cáncer e iniciar el tratamiento de quimioterapia. “Estaba muy débil para seguir viviendo aquí, con el frío y las humedades”, explica Hanan. Según ella, carecen de “mantas en condiciones” para taparse por las noches. Además, las habitaciones no cuentan con cortinas. Según los inquilinos, la zona donde los ubicaron no se había habilitado para acoger huéspedes tras el incendio que calcinó buena parte del hotel. “Ni cortinas tenemos. Porque estas habitaciones no las iban a abrir después del incendio. Nos sacaron de un edificio -el de González de la Vega- porque tenía humedades y estaba en malas condiciones y nos metieron aquí”, se queja ya vecina.

Otro de los vecinos, Juan José González, tuvo que colocar una toalla en la ventana de su habitación para evitar que la luz del día le molestara. “De aquí a 14 días estamos desalojados, pero no hay alternativa de vivienda, nadie nos dice nada. Cuando entramos aquí nos dijeron que sería por 15 días, ya ha pasado un año. ¿Qué va a pasar ahora?”, expresa. También González se queja de la falta de comunicación con Servicios Sociales y agradece la atención del personal de Emvicesa y, en especial, de su gerente. “Yo he caído enfermo. Al final tuve que renunciar a la comida que nos traían, no era normal. Estoy a base de bocadillos, de pizza…”, explica González, quien permaneció ocho días ingresado en el Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) como consecuencia de que la acumulación de grasa le afectara al hígado. Desde entonces debe hacer dieta rigurosa, pero no puede.

Ventana sin cortinas de la habitación de Hanan Habib en el Hotel Puerta de África
Ventana sin cortinas de la habitación de Hanan Habib en el Hotel Puerta de África | G.S.
Juan José González tuvo que colocar una toalla en su ventana por la falta de cortinas
Juan José González tuvo que colocar una toalla en su ventana por la falta de cortinas | Cedida

“No tengo cocina ni nevera. Tengo que comer a base de producto envasado. Esto no es calidad de vida”, añade. Servicios Sociales les surte tres comidas diarias elaborada por la ONG Luna Blanca. Pero todas las raciones se las entregan a la vez, por lo que la comida caliente se acaba enfriando y la fría se calienta. En 2024, la Ciudad se encargó de preparar comidas especiales para las seis familias ya alojadas en el Puerta de África tanto en Nochebuena y Navidad como en Nochevieja y Año Nuevo. Para este año, esperaban la misma atención. Pero al percatarse de que se acercaban las fechas señaladas y no tenían noticias de la Consejería, los vecinos quisieron saber qué pasaría con las cenas.

Aseguran que el gerente de Emvicesa se comprometió a que si el 24 no estaban ya fuera del hotel, tendrían un catering para ellos. Lo cual fue confirmado por Nabila Benzina. Y así fue, por lo que la noche del 31 regresaron al salón donde una semana antes habían disfrutado de la velada. El personal del hotel preparó las mesas creyendo que el catering volvería a personarse. Pero no fue así. “Nos llevamos un chasco. Los niños llorando y nosotros preguntándonos qué íbamos a cenar si estaba todo cerrado”, relata Cinta. Finalmente, acudieron a un buffet libre.

La alternativa

En julio de 2025, el consejero de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, Alejandro Ramírez, aseguró en una sesión plenaria que la Ciudad tenía la intención de reubicar a los antiguos vecinos del edificio de González de la Vega en las viviendas libres que se han quedado en las promociones de Loma Colmenar. Pero explicó que antes debían comprobar que cumplen los requisitos para acceder a un inmueble público, además de que la Comisión Local de la Vivienda deberá aprobarlo como una “solución especial”.

En paralelo, desde Servicios Sociales han transmitido a los vecinos desde la pasada primavera que barajaban la posibilidad de alojarlos en un edificio de cuatro plantas ubicado en la avenida Teniente Coronel Gautier, frente a la farmacia Cruz Blasco, junto a la cafetería Las dos H. Las familias fueron informadas por los técnicos de la posibilidad de reubicarles los pisos de ese inmueble, que ellos mismos estrenarían. Ya en mayo hablaban sobre el referido bloque, que, según se les trasladó, estaba casi rematado, a falta de instalar el ascensor, que ya está colocado, según ha podido saber El Pueblo de Ceuta. Actualmente, la Consejería justifica los retrasos en la necesidad de ajustar documentación.

Pero la cuenta atrás ya ha empezado y los inquilinos están desesperados. “En todo el año no me he quejado -afirma Hanan-. Pero ya no puedo más. O nos dan una solución o el día de las cabalgatas, que está todo el mundo en la calle, me tiro del hotel”.

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