La Fiscalía recurre la sentencia del migrante acusado de rociar a dos legionarios con gas pimienta

TRIBUNALES

El Ministerio Público eleva el procedimiento a la Audiencia Provincial al entender que hubo una infracción de ley en el fallo que absolvió al varón marroquí del delito de atentado contra la autoridad que se le imputaba

Imagen de archivo de uno de los botes de espray pimienta usados para defensa personal
Imagen de archivo de uno de los botes de espray pimienta usados para defensa personal | E.P.

Ceuta/ La Fiscalía ha recurrido la sentencia del varón marroquí acusado de rociar con un bote de espray de gas pimienta a dos legionarios en la madrugada del 7 de septiembre y vuelve a solicitar los cuatro años de prisión por el delito de atentado contra la autoridad agravado por el uso de instrumento peligroso que se le imputaba y del que fue absuelto, como ha ido adelantando El Pueblo de Ceuta puntualmente a lo largo del procedimiento.

Según confirman fuentes judiciales cercanas al caso, el Ministerio Público solicita que la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Ceuta, vuelva a valorar la prueba al completo al entender que la magistrada de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de la ciudad autónoma cometió una infracción de ley al evitar pronunciarse sobre el delito de atentado a la hora de emitir un fallo que sí que condenó al varón como autor de dos ilícitos leves de lesiones, pero que lo dejó en libertad.

Subsidiariamente, la Fiscalía pide que el tribunal de instancia superior anule la sentencia y que la misma jueza tenga que volver a redactarla incluyendo ahora su valoración por el referido delito, de acuerdo con las mismas fuentes consultadas. En su recurso de apelación, el Ministerio Público esgrime que los militares denunciantes eran competentes en ese momento para detener al acusado, ya que habían sido comisionados esa noche en el polígono del Tarajal para investigar unos supuestos robos entre los migrantes que pernoctaban en la zona.

Durante el juicio, celebrado el pasado 19 de octubre, los legionarios defendieron esta versión a pesar de que no tomaron declaración a ninguna víctima de ningún robo, si bien aseguraron a la defensa del acusado que se encontraban realizando labores de “disuasión y vigilancia” y que en el lugar de los hechos no fueron testigos de ningún delito, lo que los habría facultado para detener o cachear a un sospechoso. El fallo consideró que las testificales de los legionarios fueron “confusas” a la hora de explicar su intervención el día de autos.

La sentencia

Los hechos enjuiciados se produjeron sobre las 00.30 horas del 7 de septiembre en el polígono del Tarajal, en los asentamientos de migrantes dispuestos en torno a los centros de acogida de la zona. Según los hechos probados de la sentencia, el acusado se encontraba en el referido lugar cuando “varios miembros de las Fuerzas Armadas debidamente uniformados le requirieron para que se identificara”. En el juicio se dijo que entre cinco y 12 militares —según la declaración de cada legionario— actuaron en el arresto, si bien la Fiscalía solo solicitó que testificaran dos de ellos, los que presentaron lesiones.

De acuerdo con la acusación y con la sentencia, el hombre se negó a ser cacheado y posteriormente protagonizó un "incidente" en el que accionó un bote de espray de pimienta con el que provocó “reacciones alérgicas en los antebrazos derechos" de los dos legionarios, además de "tos irritativa tras la exposición al gas”. Ambos precisaron de una primera asistencia facultativa y las lesiones tardaron un día en curar de perjuicio personal básico.

Por otro lado, la defensa del acusado aportó en las cuestiones previas del juicio un informe médico de su cliente que recoge heridas y moratones en la cabeza y una afectación más grave en los ojos, así como la pérdida de un diente como consecuencia del altercado. La inclusión de esta prueba documental, no obstante, fue desestimada por la jueza.

La sentencia en cuestión consideró probado que el procesado utilizó el aerosol durante el incidente ocurrido en la madrugada del 7 de septiembre, aunque lo condenó únicamente por dos delitos leves de lesiones, uno contra cada militar, con una multa de 60 euros en cada caso.

El Ministerio Público había pedido sustituir la pena de cuatro años de prisión por la expulsión del acusado a Marruecos y por la prohibición de entrar en España durante los próximos 10 años. No obstante, el fallo absolvió al investigado del primer delito, por lo que se acordó su puesta en libertad.

“Testificales confusas”

La resolución también afirmó que las testificales de los dos legionarios fueron “confusas” y recogía aparentes contradicciones en las declaraciones de ambos denunciantes “en lo referente al contexto en el que se produjeron los hechos y en lo referente a las funciones que estaban ejerciendo cuando ocurrieron los mismos”.

Uno de los militares afirmó que patrullaban realizando “labores de vigilancia y disuasión” y que un grupo de migrantes les había alertado de un posible robo. Según su relato, el marroquí se negó a identificarse. “Declaró que […] al ser cacheado se produjo un forcejeo [y] que el acusado estaba sujeto por los dos brazos cuando ‘echó gas pimienta’”, recoge la sentencia.

De acuerdo con la resolución, el segundo legionario que testificó ofreció “distintas versiones” sobre lo ocurrido: en una sostuvo que el hombre sacó el aerosol “repentinamente” después de ser registrado y los roció; y en otra, que “se abalanzó” sobre ellos y que sacó el espray cuando intentaron reducirlo, pero también que “impidieron que lo utilizara”.

El acusado, por su parte, declaró que estaba “sentado tranquilamente con su teléfono” cuando los militares le pidieron la documentación, “lo golpearon y lo rociaron con gas pimienta”. La sentencia no incluye parte de su relato en la vista en cuanto a que dijo que se limitó a entregar su documentación de solicitud de protección internacional, un papel que luego los legionarios le habrían roto. “Le dieron patadas en el suelo y siguieron y siguieron rociándolo con el espray”, relató el marroquí al traductor durante el juicio mientras que, entre lágrimas, hacía los gestos de las patadas y del uso del instrumento.

Durante el juicio, el abogado de la defensa, Yoel Rio, cuestionó la proporcionalidad y la legitimidad de la actuación de los legionarios, así como la procedencia del aerosol presentado como instrumento del delito, del que no se guardó una cadena de custodia.

El acusado cruzó hacia Ceuta desde Marruecos con el grueso de personas migrantes durante la entrada masiva de finales de julio, según expuso la defensa durante la vista oral.

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