'CRIMEN DE PARQUES DE CEUTA'
La hija de Mari Ángeles y del policía acusado de matarla: "Mi padre es un maltratador y un asesino"
'CRIMEN DE PARQUES DE CEUTA'
Las posturas contrapuestas en la vista repetida por el asesinato de María de los Ángeles Lozano el 14 de marzo de 2022 han quedado meridianamente claras en la primera sesión de un juicio que se va a alargar al menos una semana más. Este martes, tras las cuestiones previas han declarado el marido de la víctima y acusado del ‘crimen de Parques de Ceuta’, el policía local Alonso G.; y la hija del matrimonio y testigo de la muerte de su madre. “Mi padre tenía una actitud violenta y de maltratador. Es un asesino”, ha resumido la joven en cuanto al trato recibido por parte de todos los miembros de la familia con respecto a su progenitor, que quedó en libertad el pasado 13 de marzo de 2026 tras haber cumplido el máximo tiempo de estancia en prisión provisional en España; cuatro años desde su arresto por estos hechos.
La hija tenía 17 años el día de la muerte de su madre y le faltaban "pocos días" para cumplir los 18. Es la cuarta vez que declara y la segunda vez que lo hace en una vista pública. Ha pasado poco menos de un año y parece un poco más segura de sí misma; solo ha tenido que detenerse un par de veces para beber agua o cuando se ha ahogado en llanto. No obstante, su testifical ha sido coherente y persistente con respecto la del año anterior en la misma sala. Ante la fiscal especializada en violencia de género, María Arazuri, la testigo ha reiterado el clima de "violencia" y "control" que sufría su madre, su hermano y ella misma en esa vivienda de la barriada de Parques de Ceuta.
"Era una relación de maltrato. Siempre le gritaba y la controlaba mucho; intentaba alejarla de amistades y de familiares. Siempre que no estaba en casa llamaba a todo el mundo y cuando hablaba con ella le decía que 'volviera ya'", ha expuesto sobre ese control, al tiempo que luego ha ampliado otros tipos de maltrato como decirle "que la comida que cocinaba 'era una mierda'". "Mi madre recibía agresiones físicas que yo antes había normalizado, como agarrones del brazo, pellizcos en el culo o empujones", ha relatado, así como ha rememorado lo que dijo en el primer juicio, que cuando sus padres se peleaban se encerraban en el cuarto y ella escuchaba el abrir y cerrar de la caja fuerte donde el policía guardaba la pistola.
La joven también ha tenido que revivir el día de los hechos, el 14 de marzo de 2022. Ella estaba estudiando para un examen y él entró en la casa. Hubo una conversación y luego llegó Mari Ángeles a la casa. "Escuché gritos de él, algo de 'una cita'", ha recordado, al igual que hace un año. Ella salió de su cuarto hacia la cocina al escuchar "un grito ahogado". "Luego vi cómo cargaba la pistola y cómo entraba con ella a la cocina, apuntando", ha expresado. Ella se puso entre la víctima y el acusado después del primer disparo, el mortal, y lo hizo, al igual que forcejear con él, tras ver que su padre volvía a apuntar a su madre "con cara de odio" para rematarla.
También ha señalado la cicatriz que aún tiene fruto del forcejeo con su padre, y se ha puesto en pie frente al jurado para que la vean. Ha reconocido que pelearon, pero no ha sabido decir si tocó el gatillo o no. "Toqué todo lo que tenia que tocar para intentar salvar a mi madre", ha resumido antes de ser consultada por la defensa del acusado, quien ha intentado mostrar las supuestas "contradicciones" entre las cuatro declaraciones de la muchacha. Su testifical esta vez ha superado la hora y media de duración.
"Soy Alonso. Se me ha disparado el arma"
En esta primera sesión del juicio por el asesinato de Mari Ángeles, además de las declaraciones de los principales implicados también se han escuchado las desgarradoras pruebas telefónicas de las llamadas a los servicios de emergencia y los gritos que la joven profería mientras su madre se desangraba en el suelo el 14 de marzo de 2022. “¡Ayudad a mi madre!, ¡una ambulancia!”, ha podido oír el jurado poco antes de escuchar también la llamada del acusado a sus propios compañeros de la Policía Local de Ceuta. “Soy Alonso. Se me ha disparado el arma”, dijo entonces, una manifestación que ha podido escucharse más claramente que en el anterior juicio.
Antes que la joven, el acusado solo ha testificado ante las preguntas de su abogada y se ha declarado "inocente" de haber matado a su mujer. Ha recordado que abandonó su puesto de trabajo en el Mercado de San José de Hadú aquel 14 de marzo de 2022 porque tenía "dolor de espalda" y que fue a la vivienda a buscar un ibuprofeno o un paracetamol. También ha dicho que habló con su hija, que "estaba endemoniada" con él, y que había tenido recientemente una baja laboral porque tuvo un accidente de bicicleta.
"Fui a guardar la pistola, pero mi mujer me llamaba y fui a la cocina con el arma en la mano. Ella estaba buscando en el cubo de basura. Apareció la niña, que me dio un codazo y se me echó encima... Acabamos tirados en el suelo y el primer disparo dio contra la nevera. Fue la niña quien disparó, fue fortuito. Yo no tenía fuerza en los brazos, estaba recién dado de alta", ha relatado Alonso, si bien de la misma manera ha querido dejar claro que "nunca" habló con Mari Ángeles "ni verbal ni por escrito" de divorciarse.
La sesión ha terminado después de las 16.20 de la tarde con una prueba reproducida de la testigo en instrucción en la que ella vuelve a recordar, mucho más alterada y nerviosa, el episodio vivido en su salón y en su cocina el día de la muerte de su madre.
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