El padre que abusó sexualmente de su hija se enfrenta ahora a las felaciones que se le imputan

ABUSOS A MENORES / RECURSO

El abogado de la víctima ha presentado un recurso de apelación con el que solicita una condena de siete años y tres meses de prisión frente al fallo de cinco años y tres meses dictado por la Sección VI, tribunal que también absolvió al acusado de los actos denunciados por su hijastra

Imagen de archivo de la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Ceuta.
Imagen de archivo de la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Ceuta. | S.C.

F.J.D.U., el varón condenado por la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz a principios de mayo con cinco años y tres meses de prisión por abusar sexualmente de su hija desde que ella tenía seis años hasta que cumplió los 12 se enfrenta ahora a una pena de cárcel que supera los siete años; según el recurso interpuesto por la representación letrada de la víctima, a cuyo contenido ha tenido acceso El Pueblo de Ceuta.

La sentencia dictada por la Audiencia Provincial en la ciudad autónoma, adelantada por este diario el pasado 12 de mayo, condenó al acusado como autor de un delito continuado de abuso sexual sobre una menor de 13 años —con el prevalimiento de su relación de parentesco— a un total de cinco años y cuatro meses de prisión, pero el fallo descartó varias agravantes que solicitaron las acusaciones: tanto las correspondientes a la presunta violencia y a la intimidación a la hora de cometer el crimen, como al acceso carnal por las supuestas felaciones que la niña denunció.

También se le acusaba de haber realizado tocamientos íntimos a la hermana de la víctima, así como de haberla grabado en la ducha y haberse masturbado en su presencia, pero salió absuelto de los cargos relacionados con su hijastra al haber prescrito estos supuestos hechos delictivos.

A pesar de otorgar credibilidad a la mayoría las palabras de la víctima principal, el tribunal consideró que en el juicio celebrado en febrero la adolescente fue “lacónica” a la hora de acreditar la existencia de las supuestas felaciones que su padre le habría obligado a practicarle.

En este sentido, la sentencia apuntó también que estos episodios no estaban incluidos ni en la denuncia inicial ni en los informes periciales, así como estimó que tanto en sede de instrucción como en el juicio en la Audiencia “no fueron relatados de forma espontánea, sino a través de preguntas un tanto sugestivas” realizadas por la Fiscalía y por el juez instructor. El propio fallo hacía constar que ese “relevante dato” agravaba la pena “de forma considerable”, al incurrir en una agravante significativa del delito principal.

No obstante, el abogado que representa los intereses de la víctima, el letrado Fidel Rodríguez Márquez, ha interpuesto en tiempo y forma un recurso de apelación contra la citada sentencia porque cree que “se ha incurrido en un error en la apreciación de la prueba”, con la que “discrepa absolutamente“ por menciones que la chica hizo y que el tribunal no habría tenido en cuenta a propósito de las supuestas felaciones.

“En invierno me obligó a darle besitos en el pene”

El recurso se ampara en menciones específicas de estas prácticas que la niña hizo tanto en el Juzgado de Instrucción número 1 de la ciudad autónoma como en una especie de diario que le recomendaron escribir cuando empezó con su tratamiento psiquiátrico.

“En el famoso escrito redactado por la menor a instancia de los terapeutas que la trataban [...], en el que relataba los episodios sufridos, hasta en dos ocasiones menciona el episodio de la felación”, explica el recurso, añadiendo que el tribunal le dio “total credibilidad” al manuscrito y recogiendo las dos citas textuales al respecto que incluye el diario: “En invierno me obligó a darle besitos en el pene”, y “meses antes de yo celebrar mi comunión, me obligó a dormir con él, me tocó el toto y me hizo que yo lo tocara a él y se la chupara”.

De la misma manera, el recurso recoge también la declaración transcrita por el magistrado instructor, con palabras de la niña escritas en tercera persona: “Su padre le hizo que le chupara el miembro. Ella lo hizo porque su padre le pegaba, y si no lo hacía le pegaría. Lo hizo dos o tres veces. No puede concretar cuando fue. Fue en el cuarto de su padre. Podía ser en la siesta, por la noche…”, apuntó textualmente el juez al respecto.

“El propio tribunal da plena credibilidad a su versión en la parte central de su relato”

“Huelga hacer comentario alguno respecto a la corroboración de los episodios de la penetración bucal manifestados por la menor, pues el propio tribunal da plena credibilidad a su versión en la parte central de su relato”, recuerda el recurso, alegando que habría varios errores en la sentencia: que el diario escrito por ella estaba incluido en el atestado inicial; que al igual que en este manuscrito, en instrucción también consta la mención a las felaciones; y que los informes del médico forense incluyen la variedad de agresiones denunciadas —una prueba pericial que no fue impugnada por la defensa—.

La acusación “no llega a entender” cómo no se le dio credibilidad a la joven en este sentido cuando estos episodios “se han relatado desde el inicio de las actuaciones y han sido corroborado por los informes técnicos”, por lo que solicita revocar la sentencia y que se eleve la condena inicial a los siete años y tres meses de prisión por la comisión del mencionado delito.

Su padre “le hacía cosas feas” desde los seis hasta los 12 años

La sentencia cuyo recurso deberá admitirse a trámite incluye en sus hechos probados que no se ha acreditado “de manera fehaciente” la existencia del referido acceso bucal, pero también relata la declaración de la joven ante el tribunal de la Audiencia recogiendo palabras textuales utilizadas por la niña en sede judicial.

Desde los seis años, “desde que recuerda”, su padre “le hacía cosas feas”: “Le pegaba mucho”; “le tocaba ahí abajo”; “le decía de dormir juntos y se rozaba con ella con el pene erecto”; “le hacía que le tocara sus partes, le cogía la mano y se la ponía en el pene para masturbarse”, etc. Es en este punto en el que el fallo refiere que la joven aclaró “de manera lacónica” que “más de una vez” los abusos consistieron en que “su padre le metiera el pene en la boca”.

El tribunal da por bueno, siguiendo la testifical “muy afectada y llorosa” de la niña ante en la vista oral, que estos hechos habrían sido continuados desde los siete u ocho años hasta los 11 o los 12 y que, si la hija no accedía a la voluntad del progenitor, él “le pegaba o la amenazaba”. “La amenazó con matarla si lo contaba, y le daba dinero por callarse. Le levantaba la mano para que no dijera nada y se callara”, continúa la sentencia recogiendo la declaración de la menor en tercera persona, hasta que cambia a la primera.

“Me da miedo verlo, escucharlo, o ver a hombres a solas”, dijo en febrero en el centro de la sala de vistas de la Sección VI la adolescente de aún 16 años, separada del acusado por un biombo de seguridad.

Este diario desconoce si la defensa de F.J.D.U. o el propio Ministerio Público han interpuesto también recurso frente a la sentencia de la Audiencia pero, según fuentes jurídicas consultadas, de darse el segundo escenario la pena impuesta contra el acusado podría ser incluso mayor que la solicitada por la representación letrada de ambas muchachas.

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