Peritos forenses desmienten a Cabrera y a Planelles: restos de ADN y balística, compatibles con el asesinato

'CRIMEN DE PARQUES DE CEUTA'

Los expertos en medicina y en armamento contratados por Alonso 'pincharon en hueso' con sus informes realizados sobre el 'crimen de Parques de Ceuta'. Los rastros genéticos en la pistola y la trayectoria de la bala no demuestran que la hija del matrimonio pudiera llegar a disparar contra su madre

Planelles a la izquierda y Cabrera a la derecha contestando a las acusaciones.
Planelles a la izquierda y Cabrera a la derecha contestando a las acusaciones. | NICOL'S

Los peritos contratados por la defensa de Alonso G., el policía local acusado de haber asesinado a su esposa, insisten en que fue la testigo, la menor hija del matrimonio, quien disparó la pistola reglamentaria del agente, un arma que acabó matando el 14 de marzo de 2022 a su propia madre, María de los Ángeles Lozano. No obstante, ambos expertos, tanto el médico forense José Cabrera y Forneiro como el experto criminalista especializado en balística José María Jiménez Planelles, tuvieron que 'recoger cable' este lunes en la quinta sesión del juicio repetido por el 'crimen de Parques de Ceuta'; especialmente en comparación a las conclusiones que expusieron en la vista de 2025.

La defensa planteó pocas preguntas a los peritos en los que basan sus pruebas las acusaciones, tanto a las médicos forenses como a los policías especializados en balística, en restos de ADN, en la inspección ocular de la escena del crimen, o en la identificación de huellas dactilares en superficies. Prefirió la letrada Inmaculada Guil tirar de sus dos expertos a pesar de que el magistrado-presidente, Luis de Diego Alegre, insistió en "no preguntar sobre lo obvio"; y esto le vino mal porque las acusaciones también aprovecharon para demandar sobre cuestiones que van en contra de los intereses de Alonso.

Uno de los momentos paradigmáticos de esta quinta sesión ocurrió sobre las 13.00 de la tarde. En el arma no se encontraron huellas "concluyentes" según los agentes que lo investigaron, pero el doctor Cabrera indicó en su informe que "parece que alguien las hizo desaparecer". En esta vista volvió a demandarle la fiscal María Arazuri sobre este extremo: "Eso es una conjetura. Punto pelota y pido perdón", zanjó el facultativo, en línea con otras manifestaciones planteadas antes por el Ministerio Público con la misma intención de someterlas a contradicción en sala.

La sesión más farragosa del juicio repetido

Pocos minutos antes de esa escena, el juez terció en una larga valoración que "no hay que aclarar una 'no prueba'". "Me parece increíble discutir sobre lo que no existe. Al introducir hipótesis que no existen las posibilidades son infinitas", exclamó Alegre, que considera el informe que dice que no hay huellas "ultranítido", así como que además el documento "obra en descargo de la defensa" al no aportar pruebas incriminatorias contra el acusado.

Este lunes hubo más interrupciones, más protestas y más matices que en las anteriores sesiones, principalmente porque fue la jornada en la que declararon simultáneamente más expertos. Por la mañana se enfrentaron los peritos de la defensa a las dos médicas forenses que exploraron el cadáver de Mari Ángeles, doctoras que insistieron en que "solo se puede determinar el trayecto de la bala dentro del cuerpo de la víctima". Sus compañeros policías que realizaron las periciales respecto al proyectil les dieron la razón también.

Las médicos forenses señalando los orificios de entrada y de salida de la bala
Las médicos forenses señalando los orificios de entrada y de salida de la bala | S.C.

Ambas profesionales explicaron, como en el anterior juicio, que el proyectil entró por el hombro derecho de la víctima y salió por la escápula izquierda, señalando estas zonas con bolígrafos y pegatinas rojas y añadiendo los daños internos que causó en la mujer fallecida: la bala tocó un pulmón, arterias y venas, y además "reventó" dos vértebras. Al parecer la vértebra que estalló desvió su trayecto y no son concluyentes los rastros del disparo en la cocina para determinar su trayectoria.

"El poder de la imagen"

Las explicaciones más visuales, no obstante, quiso ofrecerlas la defensa. Planelles se levantaba cada vez que quería exponer sus múltiples hipótesis sobre cómo se pudo o no realizar el disparo mortal, si bien el juez pedía a la abogada y al perito que hicieran preguntas antes de recrear posturas, y hasta en un momento llegó a valorar al criminalista. "El poder de la imagen frente al de la palabra. Me parece que es usted muy de imagen", bromeó el magistrado para relajar la tensión.

Al igual que en la vista del año 2025, en la que se condenó al acusado con un total de 35 años y medio pero cuya sentencia fue revocada, en el juicio repetido volvieron a visionarse en la pantalla de la sala de vistas de la Audiencia Provincial varios vídeos que Cabrera y Planelles grabaron tras reconstruir (como pudieron) la cocina, la escena del crimen. "Es imposible que el testimonio que se dio en sede judicial por la hija del matrimonio sea correcto, es científicamente imposible", decía muy seguro Cabrera a través de la pantalla, si bien presencialmente no fue tan tajante.

Policías judiciales declaran junto a los peritos de la defensa.
Policías judiciales declaran junto a los peritos de la defensa. | NICOL'S

El juez pidió al jurado que "ignorara" este tipo de manifestaciones incluidas en los vídeos por no ser 'pruebas en sí', sino opiniones, y la Fiscalía también sometió a ambos peritos de la defensa a varias preguntas relacionadas más con haber intentado deslegitimar a la única testigo del crimen. "Señor Planelles, cuando hizo la reconstrucción, ¿esa fue en base de una joven en sede de instrucción?", le preguntó Arazuri al especializado en balística, para dejar ver que sí que creyeron a la joven en este aspecto pero no en el del orden de los dos disparos que salieron de la pistola.

"Ustedes dicen que la niña empuñó el arma", acusó en otro momento la fiscal a Planelles, quien contestó que tuvo en cuenta las dos declaraciones de los implicados que quedan vivos, también la del acusado. "Anteriormente a la discusión la hija podría haber tocado el arma del padre, pero lo dudo", concedió al final el criminalista. En este sentido, los restos de ADN de la hija del matrimonio podrían también haber aparecido en la pistola simplemente por haber convivido en la misma casa o por la saliva de los gritos.

"Es imposible que la niña disparara"

Superadas las 14.00 de la tarde se realizó otra pericial sobre los restos de residuos en las prendas de ropa de la víctima, si bien no aportó mucha más información que en el juicio anterior más allá de que al jurado le quedase claro la distancia entre Mari Ángeles y la pistola que acabó con su vida: a media distancia, alrededor de menos de 60 centímetros; un dato que los peritos de la defensa no discutieron.

El instructor de tiro de la Policía Local de Ceuta en el juicio de este viernes
El instructor de tiro de la Policía Local de Ceuta en el juicio de este viernes | NICOL'S

El último en declarar, esta vez en calidad de testigo, fue el policía local de Ceuta instructor de tiro. Como en el anterior juicio, el agente arrojó más luz sobre la manipulación del arma, del cargador o del cinturón, especialmente dirigidas hacia que el jurado entendiese lo difícil que es llegar a disparar esa pistola semiautomática.

"Requiere de un conocimiento", resumió el policía especializado, quien fue también el propio instructor de tiro de Alonso y que recordó que "no solía trabajar con un cartucho en la recámara" y que era tanto "buen operador" como un "buen tirador". "Si esa persona no empuñó bien el arma, es imposible que disparara", contestó también el agente a la abogada de la defensa, quien le preguntó por la herida que tenía la joven tras el forcejeo con su padre, descartando la tesis de que fue la menor quien apretó el gatillo. La sesión terminó minutos después de las 15.00 de la tarde.

(NOTICIA EN CONSTRUCCIÓN)

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