Casi 100 marroquíes abandonaron voluntariamente el CETI desde el miércoles
RETORNOS
Esta semana al menos 10 extranjeros de esta nacionalidad agotaron la vía administrativa de su solicitud de asilo, lo que ha provocado que decenas de compatriotas salgan del centro cada día desde entonces
Al menos 92 marroquíes que estaban alojados en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) antes de la entrada masiva del 30 de julio abandonaron estas instalaciones en los últimos dos días —desde la mañana del miércoles— firmando la baja voluntaria de su residencia en el mismo recinto y retornaron al país vecino; según han confirmado fuentes internas del centro.
En este número se incluyen los 25 últimos varones recogidos en la noticia publicada en exclusiva por este diario el pasado 16 de septiembre y titulada “Los primeros expedientes de asilo denegados provocan una ‘cascada’ de salidas del CETI”. A principios de semana al menos 10 marroquíes usuarios del centro agotaron la vía administrativa de solicitud de asilo y fueron expulsados del país, lo que ha suscitado que decenas de compatriotas salgan del centro cada día desde entonces. Se esperan más bajas voluntarias en los próximos días.
Esta decena de hombres vio denegada la solicitud de asilo en primera instancia en torno al 20 de agosto y pertenecería al primer contingente de 500 que comenzaba entonces a recibir sus peticiones desfavorables para sus intereses de acogida, como adelantó entonces El Pueblo. No obstante, a partir de esta primera notificación se abría la posibilidad de recurso, lo que prolongaba momentáneamente su permanencia en las instalaciones del Jaral hasta que vieran nuevamente rechazada en firme su solicitud.
Las mismas fuentes consultadas por este diario aclaran que el resto de casos de residentes que han abandonado el CETI son variados: algunos no habían ni formalizado la petición de protección internacional, otros estaban a la espera de la primera resolución y otros pertenecerían al mencionado grupo de 500 que vio rechazada su solicitud de protección internacional a finales de agosto.
La explicación de la ‘cascada’ de salidas voluntarias tiene varias vertientes. La más evidente es que aquellos que han abandonado el centro ya conocen la ‘suerte’ de marroquíes que se encuentran en sus mismas circunstancias y no quieren prolongar la espera, pero también existe otra razón más estratégica.
Aquellas personas que ven denegada en firme su solicitud de asilo cuentan también con una prohibición de residir en España durante los próximos cinco años, pero esta restricción no aplica para aquellas que retornen voluntariamente. De esta manera, alguien que abandone Ceuta por su propio pie —siempre en términos del plano legal o ‘ideal’ para sus intereses—, podría volver a entrar a territorio español posteriormente y, aunque lo hiciese de manera irregular, tendría la posibilidad de intentar de nuevo cursar la misma solicitud.
La ocupación no supera la de los 800 residentes
Tras las nuevas salidas y siempre que no haya habido nuevas incorporaciones, el número de personas alojadas en el CETI habría descendido de los 800 residentes, contando también con los 63 argelinos que han sido enviados a un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) peninsular para su expulsión del país. La Delegación del Gobierno ofrecía la ocupación de estas instalaciones puntualmente siempre que le era requerida por la prensa, pero dejó de hacerlo días después de la entrada masiva. La ocupación ordinaria es de 512 plazas, si bien este número suele ser superado habitualmente al menos en los últimos dos años debido al aumento de entradas a nado.
Según los últimos datos oficiales conocidos, a mitad de agosto permanecían alojadas en el CETI 779 personas, de las que 591 eran de nacionalidad marroquí. A este grupo había que sumar otros dos grandes de argelinos —ya fuera, al menos en su mayoría— y de subsaharianos varones. Las visitas del mes pasado de la Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; y de la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela; desembocaron en que se ampliaran las plazas de acogida hasta albergar a más de 900 personas al disponer nuevos recursos extraordinarios como literas y carpas.
Tras la entrada masiva también se le dio acogida en estas instalaciones a perfiles más vulnerables como mujeres y niños acompañados por las mismas, ya que de entre todos los recursos de acogida que el Gobierno ha desplegado en Ceuta desde el 30J el centro del Jaral es el entorno más seguro y salubre. Se espera que las plazas que han quedado vacías en el CETI se llenen ahora con este tipo de perfiles más vulnerables.
El impacto del Pacto en la población marroquí
Los primeras salidas voluntarias del CETI muestran una fotografía del cansancio que viven las personas migrantes en situación administrativa irregular en Ceuta, muchas de los cuales ya llevan meses en una espera impaciente por saber qué futuro les depara.
Con la entrada en el mes de junio del Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA) la Unión Europea considera a Marruecos un tercer país seguro del que la gente no huye por motivos bélicos o persecuciones políticas. Esto hace que a aquellos demandantes de asilo que no demuestren que han sufrido violencia por su orientación sexual, de género o por motivos étnicos —entre otros requisitos—, les sea prácticamente imposible obtener la protección internacional.
De esta manera, las razones exclusivamente económicas no constituyen por sí mismas un motivo para obtener protección internacional. La búsqueda de empleo, la falta de oportunidades o el deseo de mejorar las condiciones de vida pueden explicar un proyecto migratorio, pero no encajan en los supuestos establecidos para el reconocimiento del asilo.