Tesh Sidi: "El único comunicado de Marruecos sobre Ceuta lo hizo el día que se votó la ley saharaui"

ENTREVISTA / POLÍTICA

La portavoz de Más Madrid en el Congreso cree que el Gobierno “debe abrazar el malestar colectivo y mostrar contundencia” frente al país vecino. “Nuestra política exterior no puede ser como los fuegos en verano”, compara en esta entrevista con El Pueblo

La diputada Tesh Sidi en una intervención en el Congreso
La diputada Tesh Sidi en una intervención en el Congreso | OLMO CALVO (CEDIDA)

Ceuta/ Tesh Sidi (Tinduf —Argelia—, 32 años) vio colmado el pasado 10 de septiembre “el leitmotiv” por el que entró como diputada de Más Madrid en el Congreso: la aprobación de la proposición de ley que reconoce la ciudadanía saharaui y termina con la condición de apátrida de su pueblo, una normativa que se calcula que beneficiará a unas 80.000 personas en España.

Tras haber hecho “colas y colas” recogiendo firmas en favor de la regularización extraordinaria de migrantes durante la crisis de la Covid “cuando ni siquiera tenía DNI”, reconoce que nadie le comunicó que la proposición no de ley que daba papeles a las personas en situación irregular en España incluyera “una cláusula que dijera ‘vamos a excluir a los apátridas’”; una renuncia que luego le supuso “un pulso interno” en su propio espacio político y que le hizo pensar que un nuevo revés contra los derechos de los saharauis “no puede volver a pasar”.

“Yo no vine del sector privado para que esto pase. Yo vuelvo de un campo de refugiados y sigo acompañando a mi familia a una cola de Extranjería. Para mí esto tiene un coste personal”, recuerda la también ingeniera informática, que considera que la norma recientemente aprobada al respecto —en el seno del “Gobierno más anti-Sáhara de la historia”— no solo “repara la cuestión migratoria” de los saharauis; sino que es la primera ley que emana del Parlamento español que reconoce la colonialidad del Sáhara Occidental en términos de memoria; “lo más importante” para Sidi.

Sin embargo, mantiene que la aprobación de la medida causó “enfado” o “malestar” en el Gobierno de Marruecos, que más de 40 días después de la entrada masiva de más de 80.000 personas en Ceuta no se había pronunciado oficialmente sobre el suceso hasta que aquel jueves 10 de septiembre emitió un comunicado haciendo referencia a “los lamentables acontecimientos del pasado mes de julio”.

“Llámeme sospechosa”, ironiza al respecto la portavoz de Más Madrid en el Congreso, que sabe que “todo lo relativo a las cuestiones de soberanía comprendidas por parte de Rabat suele molestar mucho”. “Ya sea la visita de un rey a Ceuta, ya sea la ley saharaui, ya sea que nos llevemos mejor con su máximo archienemigo, que es Argelia”; ejemplifica Sidi en esta entrevista con El Pueblo en la que también reclama al Ejecutivo central “un plan disuasorio” para que un nuevo ataque híbrido marroquí a la ciudad autónoma “no vuelva a repetirse”, así como “mostrar contundencia” contra el Gobierno del país vecino.

Pregunta. Gracias por atendernos, Tesh. Lo primero, quiero darle la enhorabuena por haber conseguido aprobar la proposición de ley que reconoce la ciudanía a los saharauis. Dice usted que el camino legislativo de esta medida ha sufrido "las siete plagas". ¿Cómo ha sido ese camino hasta conseguir aprobarla?

Respuesta. Cualquier ley que no emana de un gobierno o de un grupo parlamentario mayoritario suele ser muy complicada. Las proposiciones de ley suelen ser muy complicadas de sacar adelante por estadística. Y además, estamos ante el Gobierno más anti-Sáhara de la historia, lo que añade mucha complejidad también a que una norma así salga.

R. Yo siempre recordaré las palabras cuando entró a trámite la norma del diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, que me dijo: "Bueno Tess, siento quitarte la alegría, pero una ley así, que no la proponga el Gobierno, no va a ir a ningún lado". Y el día que se aprobó la ley le dije: "Jon, ¿te acuerdas que te dije que no hay nada imposible?". Porque claro, yo era muy noble, yo llevo muy poco tiempo en la política institucional, entonces sigo teniendo las alegrías que tiene cualquier ciudadano, y espero nunca perderlas, que son que pensar que una entrada a trámite de una ley ya significa que está en el BOE... Ese lado muy naif lo conservo de alguna manera porque creo que debemos tener ese positivismo para poder avanzar. Pero claro, hay gente ahí que lleva cinco legislaturas más que tú y sabe mucho cómo funciona el tema.

R. Esta ley no es una ley mía, es una ley de un logro colectivo, igual que mi llegada al Congreso es un logro colectivo tanto de la gente que me acogió, hasta la persona que me dejó cinco euros un día para llegar a un examen en la Universidad. O sea, siempre intento colectivizar un poco, que muchas veces pasamos desapercibidas pequeñas acciones que son las que nos hacen crecer. Llegar al Congreso no ha sido un mérito personal, sino un mérito colectivo.

R. Esta ley efectivamente la redactó en su momento en la legislatura pasada Izquierda Unida y Unidas Podemos, pero creo que todo el mundo siempre la había dado por perdida y la diferencia es que yo nunca la di por perdida, o al menos el leitmotiv mío de entrar en política fue esta ley. Más allá de que obviamente me preocupa todo lo que le pasa a la ciudadanía; siempre he sido muy sindicalista en el Banco Santander, siempre he abogado por el derecho a la vivienda o por no romantizar la pobreza en la que vivimos; pero efectivamente esta ley fue como el motivo de "por qué Tesh Sidi entra en el Congreso de los Diputados".

R.

R. Ha sido decir: mira ya está bien de que al pueblo saharaui todo el mundo le diga "somos muy solidarios contigo", pero luego nadie haga acciones efectivas. Y entonces para mí fue muy estratégico; primero, hacer un mapa de todos los diputados que pudieran tener sensibilidad con el pueblo saharaui, ya sea porque tengan hijos o porque tienen una motivación personal de apoyar al pueblo saharaui. Hice primero ese mapa de diputados que les importa esto, porque creo que para cualquier ley hay que hacer ese mapa independientemente del partido en el que esté cada uno.

R. Y segundo fue la exclusión del pueblo saharaui en la regularización extraordinaria, algo que a mí me costó muchísimo negociarlo en el Congreso... pues cuando te excluyen a tu propio pueblo en una ley para la que tú has recogido firmas, cuando ni siquiera yo tenía DNI, hice colas y colas en la COVID para recoger esas firmas y nunca hubo una cláusula que dijese "vamos a excluir a los apátridas". Entonces ver eso para mí fue un pulso interno hacia mi propio espacio, decirle "mira, esto no puede volver a pasar". Yo no vine digamos del sector privado para que esto pase, o sea, para mí tiene un coste personal.

R. Yo entiendo que en la política todos entramos por un motivo, pero claro yo le explicaba a la gente que yo vuelvo a un campo de refugiados y tengo un montón de sobrinos. Para mí no es una realidad indisociable a mi realidad actual, es que yo la sigo viviendo, la misma realidad; sigo acompañando a mi familia a una cola de Extranjería. Y la ley, más allá de que repara en una cuestión migratoria, lo más importante y lo que más suele costar es la cuestión de la memoria.

R. Siempre nos alegramos cuando vemos vídeos de que se le han reconocido los derechos a un pueblo indígena en Brasil o en Australia, o lo que sea. Es que esta es la primera ley que emana del propio Parlamento español que reconoce la colonialidad en el Sáhara Occidental y reconoce su memoria; un gap, un espacio de la memoria del pueblo español muy grande.

P. ¿Qué supone esta ley para las alrededor de 80.000 personas a las que puede beneficiar?

R. Yo sé que la gente se centra mucho en la cuestión migratoria, en el que se le devuelve... La ley no va a darle a la gente la nacionalidad española, no. Hay gente que era española, se le devuelve el DNI; y al resto se le igualan sus derechos para que siendo irregular y teniendo un NIE en España no pasen 24 años así. Es que la media ahora mismo de un saharaui en España con su NIE es vivir irregularmente en este país durante 24 años, cuando un latino a los dos años puede participar y pedir su nacionalidad. Que luego se la deniegan o no, ese es otro tema, pero lo que no puede ser es ese agravio comparativo cuando muchos de esos menores o sus padres, ya lo sean por acogida, biológicamente o por origen, son españoles.

R. Entonces como yo he vivido la ley y 'soy la ley', digamos el caso de uso de la propia ley, para mí era muy importante hacer esta distinción entre la memoria y la parte regulatoria. La parte regulatoria es muy positiva, es muy buena: conseguir un hito de memoria democrática en este país donde los crímenes del franquismo siguen en una cuneta, pues era muy importante. Y conseguirlo en el gobierno más anti-Sáhara aún más; exigir al PSOE una auto enmienda a la totalidad, a su postura.

P. La crisis de Ceuta, según algunos analistas, está motivada por el acercamiento al más alto nivel diplomático de España hacia Argelia, donde usted nació. Además, recientemente ha dicho que podría ser una respuesta a la tramitación de la ley saharaui. Se han puesto muchas causas sobre la mesa de qué es lo que ha pasado. ¿Cuánto cree que influye cada una?

R. Cuando los autores nunca reconocen el crimen, pues lo que queda siempre son las especulaciones. Yo creo que todo lo relativo al Sáhara siempre molesta a Rabat. Creo, como informática, que también es plausible que un bulo puede movilizar a 80.000, 100.000 o medio millón de personas. La pregunta no es sobre el origen.

R. Es decir, creo que la administración española, el Tribunal Supremo, no puede emitir un documento sin que luego no haya un plan de mitigación. ¿Por qué? Porque el país vecino habla castellano, pero nosotros no hablamos árabe. Bueno, en mi caso sí, pero creo que conocemos poco a nuestros vecinos y que nos separa de ellos una frontera muy endeble, como hemos podido ver. Entonces yo creo que la próxima vez que se emita documentación o resoluciones habrá que hacer comunicación en árabe, en francés, habrá que poner recursos en mitigar. Esa es una vía. Pero sí que creo que una vez pasado se ha aprovechado mucho Marruecos de la coyuntura. Solo hemos visto el desfile de ministros marroquiés diciendo que Ceuta y Melilla son españolas y hemos visto un silencio absoluto por parte de su monarquía.

R. El único comunicado que emite la monarquía o el Gobierno marroquí es el día que se vota la ley saharaui. Llámeme sospechosa. Yo no sé el grado de enfado o no, sí que sé que todo lo relativo a las cuestiones de soberanía comprendidas por parte de Rabat; que son el Sáhara, Ceuta y Melilla y demás; suele molestar mucho. Ya sea la visita de un rey a Ceuta, ya sea la ley saharaui, ya sea que nos llevemos mejor con su máximo archienemigo, que es Argelia.

La imagen de Rabat ha quedado muy tocada y no podemos hacer como si no hubiese pasado nada

R. Creo que la gente sigue estancada ahí, en el quién ha sido, qué se podía saber o no, pero yo tengo mi pensamiento y lo puse de manifiesto el primer día. Mi pregunta es qué podemos hacer para que no vuelva a pasar. Y esa es la pregunta en la que se tiene que establecer el debate ahora mismo y sobre todo las soluciones políticas. ¿Qué puede pasar? Yo sí que creo que una reclamación histórica para Marruecos es Ceuta y Melilla y también creo que existe una España muy ajena a la realidad de Ceuta y Melilla.

R. Le pasaba con el Sáhara Occidental, que había colonos y había no sé qué, pero "como eso está muy lejos, pues paso". No estoy poniendo similitud entre ambos territorios, pero sí que creo que muchas veces pasa como con los fuegos en verano: al principio está todo el mundo muy alarmado, pero llega septiembre y se le olvida a la gente. Nuestra política exterior no pueden ser los fuegos de verano. Tienen que ser políticas medidas, políticas de Estado y diseñadas incluso para 10 años.

R. No se nos puede escapar tampoco que hemos estado dopando a Marruecos. Lo hemos estado dopando con los acuerdos de asociación en la Unión Europea. Lo hemos estado aupando a través de Estados Unidos e Israel. Los aliados que tiene Marruecos no son aliados de chichinabo, perdonen la expresión, sino que son muy poderosos. Tenemos que comprender que este ya no es el Marruecos de los tiempos de Aznar como presidente.

R. Esto no es la crisis del Perejil. Marruecos está mucho más armado, con una inteligencia muy grande y con capacidad, y ha sabido ver que el elemento migratorio genera una división nacional muy grande en España. Y claro, si ellos saben cuáles son tus puntos débiles, tú tienes que pensar en cómo contrarrestarlos.

P. ¿Tiene que cambiar España la manera de hacer política exterior con respecto a Marruecos?

R. Creo que tiene que hacerlo ya de manera urgente. Creo que ha habido un error en este caso de cálculo por parte del PSOE y por parte de Pedro Sánchez. Deberíamos haber mostrado nuestro malestar. No hace falta decir "vamos a declarar la guerra", no hace falta ni ir a un extremo ni a otro, pero uno tiene que abrazar el malestar colectivo. Y no hay mayor elemento de soberanía, de malestar colectivo, que la gente esté pensando que el otro te está atacando.

R. El que lleva la batuta, el liderazgo del país, tiene que acoger el malestar colectivo y tiene que mostrar contundencia. Yo creo que si lo hubiera hecho, mucha gente, hasta el señor ese que se fue para allá con una armada de barcos con gambas [Marcos de Quinto], se hubiera puesto detrás de Pedro Sánchez. Hay elementos de unidad, hay elementos que la idiosincrasia de cualquier país asocia a algo colectivo. Son la política exterior, el fútbol... Muchos ejemplos que nos dice la sociología que aúnan mayorías. Y ahí está el error.

R. Ahora bien, el Gobierno de España tiene que presentarnos un plan disuasorio para que esto no vuelva a pasar. Como ciudadano ceutí o de Melilla, ¿cómo me garantizas que esto no vuelva a pasar? Porque a toro pasado todos aquí podemos tener soluciones y creo que tenemos palancas económicas suficientemente importantes como para poder presionar y que eso no vuelva a pasar.

Quien ha orquestado lo de Ceuta sabe que la cuestión migratoria genera una división muy grande

R. Creo que la imagen de Rabat también ha quedado muy tocada. Es como el genocidio de Gaza, que le ha salido mal a Israel. Ha quedado su imagen muy tocada, muy afectada, y lo que no podemos es hacer como que no ha pasado nada. Yo necesito como ciudadano ceutí que me garanticen que esto no vuelva a pasar y para eso el Gobierno de España tiene que poner un plan disuasorio, más allá de la gestión actual.

R. La gestión actual es la de cualquier Estado de Derecho. Yo creo que la gestión de entradas a nado de gente es muy complicada, es muy difícil. Todos aquí podemos decir "no, se está haciendo fatal". No, es que no es tan fácil de gestionar, pero dado el punto en el que estamos, no demos más cartas a la extrema derecha y señalemos al Estado de Marruecos. Porque si no la gente va señalar al pobre niño que ha llegado, al señor que no tiene trabajo en Marruecos y ha saltado.

P. Más allá de que se tomen medidas para que no vuelva a ocurrir, da la sensación de que se ha existido lentitud a la hora de montar los primeros campamentos o de establecer el mando único, más de 20 días en cada caso. ¿Cómo valora cómo se está enfrentando la crisis?

R. Yo no he podido visitar Ceuta porque me parecía un poco como de buitres. Solo puede ir alguien que esté gestionando la situación o tenga una capacidad de poder aportar. Yo creo que ahora se están poniendo todos los recursos, pero el que ha orquestado esto sabe muy bien el tema competencial en España. De verdad, creo que al pueblo ceutí hay que serle honesto y a la gente en general, por no insultar a su inteligencia.

R. Si se quiere arreglar lo de Ceuta, Vivas y el Partido Popular también tienen que ayudar. Los problemas no se pueden mirar de rodillas, se tienen que mirar de pie. El Estado no es solo el Gobierno de España. El Estado es la Judicatura, la Fiscalía, las autonomías. Los gobiernos autonómicos son el Estado también.

R. Por lo tanto, si se aprueba que se va a realojar a personas en un puerto y luego se dice que no, y entramos en las cuitas estas políticas y entre competencias, lo que estamos es dando una carta claramente al que ha orquestado esto. Y el que ha orquestado esto busca división interna, un elemento de desestabilización. Y está viendo que el tema de las competencias autonómicas, la cuestión migratoria, genera una división muy grande para desestabilizar a la ciudadanía española. Como ciudadanos, independientemente a quién votemos, tenemos que anteponer el Estado, el Estado entendido como todas sus patas.

R. A la gente no se le puede expulsar porque existe un reglamento europeo de asilo que dice que se tiene que estudiar uno a uno cada caso y luego se tienen 12 semanas para expulsar a la persona migrante. Esto viene del marco europeo, entonces no podemos devolver a la gente. ¿Qué hacemos? ¿Cogemos al niño y lo tiramos al mar? No podemos.

Tesh Sidi en la sala de prensa del Congreso de los Diputados
Tesh Sidi en la sala de prensa del Congreso de los Diputados | OLMO CALVO (CEDIDA)

R. Y aparte, creo que los ciudadanos españoles nos tenemos que quitar el complejo que nos quiere instaurar Europa. No somos un país pobre, incapaz, que no sabe gestionar, tercermundista. Somos la cuarta economía europea. Podremos debatir si eso está llegando a los hogares, si se va a por la vivienda, efectivamente, pero tenemos capacidad de gestión y podemos hacerlo. Por lo tanto, vamos a gestionarlo. Por favor, que las autonomías y el Gobierno cooperen.

R. Esto no es hacer de ello un populismo de un partido u otro. Si un ceutí quiere que se arregle esto, tiene también que exigirle a su Gobierno que facilite ciertas instalaciones para que en esas 12 semanas se vaya produciendo el retorno o el derecho al asilo, y traer los menores a la Península. Por poner un ejemplo, no sé si es así o no, pero a lo mejor la comisaría de Extremadura de asilo no tiene tantos casos que gestionar este mes. Pues a lo mejor ahí podemos derivar cinco niños para gestionarlo. En Cataluña, en Euskadi, en Madrid... El resto del Estado tiene capacidad, se llama diversificación, un sistema distribuido de autonomías y de recursos.

R. Por lo tanto, no querer su reparto es muy desleal por parte del Partido Popular también con el Gobierno y con Ceuta. Creo que se está instrumentalizando la prolongación del conflicto para generar desgaste al Gobierno. Que sí, vale, vas a hacer a lo mejor caer un Gobierno. Pero es que esto puede volver a pasar, y más con la posición tan envalentonada que tiene Feijóo con Mohamed VI. Y vuelvo a la frase de antes, Marruecos ya no es el Marruecos de Aznar. Prudencia.

R. Yo entiendo que ahora el ceutí siente mucho arrope por las manifestaciones y es así, y mi solidaridad entera con ellos. Pero creo que tenemos que pensar en si esto vuelve a pasar. Ahí está el quid de la cuestión. Entonces reparto, lealtad a las tres o cuatro patas del Estado y a remar todos juntos. No queda otra.

P. ¿Quiere trasladarle un mensaje final al ceutí o a cualquiera que lea esta entrevista?

R. Yo les quiero trasladar el pánico que yo vi de la gente de Ceuta el día de la entrada masiva. Yo le pregunté a mi madre si la Marcha Verde fue así. Y ella me dijo que al inicio sí, que entró mucha gente muy pobre, y que al final pensabas, "bueno, es que es una persona, hay que ayudarla"... La empatía humana es muy grande, pero la empatía humana yo la suelo asemejar mucho a cuando a alguien lo dejas sin dormir. El primer día va a ser muy empático, pero si nos dejas a cualquiera de nosotros sin dormir 10 días, 20 días, salen nuestros peores demonios.

R. Y creo que es normal que ahora salgan los peores demonios, por eso es urgente que todos nos hagamos cargo de lo que está pasando en Ceuta. Yo no lo quiero comparar con una invasión, pero ¿y si el día de mañana lo es? Si lo comparamos con la Marcha Verde, en el Sáhara entraron tanques de Estados Unidos y fósforo blanco y napalm.

R. Pero sí que creo que tenemos que entender que los seres humanos podemos ser un arma arrojadiza contra otros pueblos y que el miedo y el pánico que sienten los ceutíes ha habido otros pueblos que los han sentido antes; y que solo nos podemos hacer cargo de ello y entenderlos perfectamente. Pero que eso de verdad no nos lleve a la desesperación, y ni mucho menos que los que son muy violentos sean los que capitalicen esa falta de sueño que comentaba antes. Que no lo capitalicen porque no vienen tampoco a solucionarnos nada.

R. Yo intento no invalidar lo que un ceutí pueda sentir, pero es que no podemos invalidar unas cosas ni otras, y han muerto más de 140 personas.

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