Veinte años y 200 historias con la biblioteca como testigo

Club de lectura

El club de lectura de la ‘Adolfo Suárez’, que ahora reúne a casi 50 amantes de la literatura, nació en 2005 con la intención de acercar el espacio cultural a la ciudadanía

La coordinadora del club de lectura de la Biblioteca Adolfo Suárez en una entrevista con El Pueblo de Ceuta
La coordinadora del club de lectura de la Biblioteca Adolfo Suárez en una entrevista con El Pueblo de Ceuta | G.S.

Ceuta/ Sapna Arjandas tenía 19 años cuando se unió al club de lectura de la biblioteca pública de Ceuta. Era 2005 y, por entonces, el espacio cultural se ubicaba en las Puertas del Campo y estaba dirigido por Ana Lería. Ella, como Loli Morales, Domingo Nofuentes o Jesús García, formó parte del grupo embrionario. Ahora, Arjandas tiene 39, y continúa formando parte de la comunidad cultural. La primera novela devorada fue ‘Esperando a los bárbaros’ (J. M. Coetzee, 1980). Lo recuerda bien su coordinadora, Rosa Ramón, quien supo identificar hace 20 años la necesidad que tenía su ciudad de contar con un espacio de literatura y debate. Las creadoras del club lo idearon con el fin de ir en busca del usuario, abandonando el concepto de la biblioteca “como un reducto cerrado donde el usuario pide y se le da”. El proyecto de apertura y “extensión bibliotecaria” arrancó sin que Ramón pudiera imaginar que, dos décadas después, tendría 50 miembros y se plantearía abrir una lista de espera.

“Menos mal que no vienen todos siempre”, esboza entre risas Rosa Ramón desde una sala de reuniones en la última planta de la Biblioteca ‘Adolfo Suárez’. Frente a unos ventanales con vistas a la ciudad, conversa con El Pueblo de Ceuta para trata de honrar la trayectoria del club de lectura que encabeza. Uno por el que han pasado más de 200 libros y el mismo número de debates variopintos en los que cada cual defiende lo que cree haber leído. La andadura ha dejado huella en la coordinadora, que ha ganado en “confianza” en su labor como profesional. Su profesión, remarca, es “bibliotecaria”. Por mucho que la sociedad y el Estado se empeñen en categorizarla dentro del amplio espectro del funcionariado: “Yo no sé lo que es ser funcionaria, siempre lo digo. Yo soy bibliotecaria. Toda mi vida he estado rodeada de libros”.

Cada mes, a Ramón le toca moderar las reuniones del club de lectura. Lo hace con una “preocupación principal”: “Que todos se sientan parte”. Se encarga de dar su espacio a cada miembro, aunque cada vez es más difícil. El número de usuarios roza ya el medio centenar. La elevada demanda obligó a la coordinadora a dividirlos en dos grupos, y teme que en el futuro necesite constituir uno más, ya que prefiere que los encuentros no superen los 15 invitados. A la penúltima cita del año, celebrada el 20 de noviembre, acudió poco más de una docena de personas. Se reunieron, como de costumbre, en una sala de la biblioteca reservada para la ocasión que se repite una vez al mes.

A la espera del inicio de la sesión estaba Loli Morales, una de las veteranas del club. En los inicios del grupo tenía amigos interesados por la iniciativa literaria y decidió probar. Siempre fue una lectora voraz. Unos meses solapa dos lecturas y otros fulmina cuatro ejemplares. Se confiesa amante de los clásicos. Se bebe los versos de Quevedo, Góngora o Garcilaso en su libro electrónico. Lo hace mientras espera frente a la consulta del médico, donde su fisioterapeuta o durante las pausas entre clase y clase en la “universidad de mayores”, como llama al Aula Permanente de Formación Abierta, un de la Universidad de Granada (UGR) para personas que superan los 50 años.

Reunión de noviembre del club de lectura de la biblioteca Adolfo Suárez
Reunión de noviembre del club de lectura de la biblioteca Adolfo Suárez | G.S.

Si Loli tiene que resumir el significado que para ella tiene el club de lectura, responde con rapidez que le da “la vida”. “La lectura es algo maravilloso, de verdad. Te hace soñar. Parece que has vivido todo lo que lees. Aprendes muchísimo”, confiesa. Desde niña siempre leyó con un diccionario a mano. Hambrienta de nuevos conocimientos, acudía a él siempre que se topaba con palabras desconocidas. Dejó de hacerlo cuando lo analógico fue sustituido por los teléfonos móviles. A veces, cuando se embarca en la lectura de una novela escrita en un idioma extranjero, piensa cómo querría el autor original expresar los hechos y pensamientos que a ella llegan por medio de traducciones. “A mí me encanta… -insiste Loli, en referencia a su amor por la literatura-. Todo lo que leo. Y animo a todo el mundo a unirse al club de lectura. Es estupendo”.

Una de las frases que más le gusta oír a Rosa Ramón suena como la proferida por Loli en la entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta. Un compañero del club, Ramón -uno de los lectores más “interesantes” y “críticos” para la coordinadora-, suele decirle que ha dejado de importarle la elección de la lectura: “Me da igual la novela, me gusta ir, compartir”. La bibliotecaria lo explica calificando el club de lectura como “una comunidad”: “No sé si pasa en todos los clubes, pero esta reunión es una comunidad. Nos hemos hecho amigos todos”.

Las actividades complementarias

Ramón trata de dinamizar la experiencia cultural a través de lo que llama “actividades complementarias”, aquellas organizadas al margen de la lectura mensual del libro, con las que “enriquecen” a sus miembros. El objetivo es claro para Rosa: “Crear una comunidad de lectores que se acercan a la lectura a través de experiencias compartidas y que pueden llevarse a cabo fuera de los límites del espacio habitual”, aclara. Entre las diferentes iniciativas destaca la coordinadora.

Loli Morales, miembro del club de lectura
Loli Morales, miembro del club de lectura | G.S.
Ruta literaria del club de lectura en Marruecos
Ruta literaria del club de lectura en Marruecos | G.S.

Los encuentros con los autores. Por la ‘Adolfo Suárez’ han pasado “muchos escritores de alta talla” gracias al club, algunos tan prestigiosos como Javier Cerca o Luis García Montero. También han ideado la fusión de literatura y repostería, con una actividad en la que cada usuario prepara postres relacionados con algún libro. Y han llegado a organizar teatralizaciones de algunas obras que leen. Lo hicieron con la lectura de octubre, ‘Washington Square’ (Henry James, 1880). El 6 de noviembre tuvieron el encuentro, al que dos de los lectores, Myriam Zarzuelo y Rubén de Miguel, acudieron disfrazados de los protagonistas. Zarzuelo ha acudido a varios encuentros caracterizada del autor o autora de la novela a debatir. Lo hizo con Agatha Christie o con Federico García Lorca. También organizan viajes al norte de Marruecos acompañados de escritores.

En febrero irán a Tánger, para recorrer los rincones donde se desarrolla la lectura del mes, Tangerina, del periodista Javier Valenzuela, que los acompañará por la ciudad marroquí. Las rutas literarias representan una de las actividades favoritas de Domingo Nafuentes. Lleva tanto tiempo implicado en el club como Loli o Rosa. También estuvo en la reunión de noviembre. Allí relató a este diario que en sus inicios tuvo “mucho reparo”: “Pensaba que iría gente muy erudita, que yo no iba a estar a la altura. A mí me gusta leer, pero no sabía qué me iba a encontrar. Aquí cada uno es de su madre y de su madre. Hay médicos, funcionarios, profesores o psicólogos. Con cada intervención el libro pasa por el tamiz de la experiencia de cada uno, y cuando sales de la reunión te sientes más enriquecido. A veces piensas: ‘Este no es el mismo libro que he leído yo’”.

Domingo Nofuentes y Jesús García, miembros del club de lectura
Domingo Nofuentes y Jesús García, miembros del club de lectura | G.S.

Nofuentes nunca se ha sentido juzgado en las reuniones: “Es un grupo reducido, todos nos conocemos, estamos muy unidos. Ya no hace falta ni que nos den paso para hablar, nos interrumpimos. Cada uno expresa su opinión libremente. Para mí es una riqueza tremenda”. Coincide su amigo y compañero Jesús García: “Cuando uno lee un libro en la soledad de su lugar de lectura habitual sale con una sensación. Y cuando llega aquí y comparte con los demás enriquece de una forma espectacular”. Jesús alabó a su compañero, Domingo, por atreverse a dar el salto a la escritura. Para Jesús, lo mejor del club es que le permite la inmersión en historias que nunca habrían llegado a sus manos por otro medio. “En el club he leído libros que jamás habría leído. Yo estaba encasillado en mi novela histórica, y gracias a esto he disfrutado de novelas de increíble calidad”.

Los miembros de mayor antigüedad se sienten en el grupo como en casa. Pero también las nuevas incorporaciones. Para Ana Bermúdez y Estrella Martínez, la de noviembre del pasado año fue su segunda reunión. Bermúdez animó a su amiga tras decidirse a unirse al club por ser una “lectora compulsiva”. Destacan también el debate que se genera, en el que cada cual puede “discrepar” o llegar a “consenso”. Todo ello conseguido, en parte, gracias al esfuerzo de la coordinadora del club por incluir a todos sus miembros: “Hay mucha gente que piensa que la coordinadora del club da una clase de literatura, pero no. Nosotros tenemos que ser lectores, conocer la obra, leerla, coordinar los tiempos, dar los turnos de palabra e intentar que todos se sientan parte”.

Rosa Ramón muestra un calendario de 2026 personalizado que elaboró ella misma para regalar a cada miembro del club de lectura que coordina
Rosa Ramón muestra un calendario de 2026 personalizado que elaboró ella misma para regalar a cada miembro del club de lectura que coordina | G.S.

También te puede interesar

Lo último

stats