La acusación de Alonso contra su hija llega “a niveles extremos de crueldad y gravedad”

'CRIMEN DE PARQUES DE CEUTA'

La declaración de la psicóloga forense que abrió la cuarta sesión del juicio se centró en el trauma que sufre la joven desde su niñez, pero culminó con una valoración del estado de la testigo a raíz de la incriminación de su padre por la muerte de Mari Ángeles

Alonso sentado junto a la abogada de la defensa, Inmaculada Guil.
Alonso sentado junto a la abogada de la defensa, Inmaculada Guil. | REDUAN

La psicóloga forense que estudió el estado mental de la hija de la familia del ‘crimen de Parques de Ceuta’ repitió este viernes los resultados de su informe pericial con respecto a la joven, testigo del supuesto asesinato de su padre —el policía local Alonso G.— a punta de pistola sobre su madre, María de los Ángeles Lozano. Tras presentar sus conclusiones, y con mucha dificultad al trabar sus palabras tanto la defensa como el juez, la perito forense dio su valoración sobre el estado actual de la muchacha que reconoció hace cuatro años. “Me veo en la obligación de decir que la acusación en el juicio del padre contra su hija llega a niveles psicológicos extremos de crueldad y gravedad”, llegó a manifestar la profesional sanitaria.

La cuarta jornada del juicio repetido por el asesinato de Mari Ángeles en 2022 por parte de su marido, que quedó en libertad condicional el mes pasado tras cuatro años en prisión provisional, fue la más interesante de la semana. Este diario ha documentado lo reiterativo y la poca información nueva que se desprendía del caso en esta nueva vista, pero también que la estrategia de la defensa ha ido variando más hacia conseguir una posible atenuante por una enfermedad mental que una absolución del agente acusado. Este viernes esta postura se ha personificado en la figura del perito ‘estrella’ de parte, el doctor Cabrera, quien en su primera intervención ha empezado asumiendo que Alonso mató a Mari Ángeles porque “no estaba en sus cabales”.

De la sesión del jueves quedaba pendiente la cuestión relativa al oficio policial que recogía el informe médico de la hija del matrimonio, y a primera hora de la mañana la letrada de la defensa, Inmaculada Guil, pidió la comparecencia en este juicio de la doctora, como ha adelantado El Pueblo este mismo viernes. El juez admitió la testifical, si bien contradijo a la abogada porque ella manifestó que si la facultativa no acudía a la vista solicitaría la suspensión del procedimiento. El magistrado-presidente, Luis de Diego Alegre, matizó que no era “una prueba fundamental” al ser un caso de asesinato “y no de falsedad documental, por ejemplo”. En todo caso, se acordó la declaración de la sanitaria y “se intentará que pueda venir”.

Tras esa cuestión previa la mañana arrancó con las pruebas periciales psicológicas realizadas por parte de dos profesionales del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Ceuta a la hija del matrimonio, única testigo del crimen y quien sufre “una huella indeleble en su memoria”.

La joven, menor de edad en el momento de los hechos, según las expertas, “dice la verdad y esta se corresponde con sus síntomas". “No hay simulación”, concluyó la misma psicóloga que terminó por acusar a Alonso de seguir ejerciendo “violencia” contra la muchacha con su estrategia procesal de incriminarla por la muerte de Mari Ángeles.

Su psicóloga habitual desde hace cuatro años también ha insistido en que parte de la sintomatología que experimenta la muchacha actualmente no es fruto del crimen, sino que la sufre prácticamente desde que nación por el clima violento que vivió por culpa de su padre, así como que su cuadro de ansiedad se ha agravado pocas semanas antes del comienzo de este segundo juicio.

La separación del matrimonio, que no llegó a ocurrir, es “el principal factor de riesgo de la violencia de género”

Ya en la segunda mitad de la sesión del viernes, en los informes especializados en el maltrato a la mujer, los psicólogos forenses se basaron en las manifestaciones de la psiquiatra del acusado y de la hija del matrimonio para concluir que la separación de Mari Ángeles y Alonso, que no llegó a ocurrir, es “el principal factor de riesgo de la violencia de género” según la bibliografía especializada en la materia. Esta tesis aleja la posibilidad de que el jurado crea que la verdadera razón del asesinato la habría desencadenado “un brote psicótico” que padecería Alonso aquel 14 de marzo de 2022 y una discusión por la cita médica extraviada.

Los psicólogos forenses tuvieron en cuenta como principal fuente de información a la psiquiatra habitual de Alonso, a la que visitaba desde hacía años en Algeciras (Cádiz) pero con poca frecuencia y a la que ocultaba información sobre su vida, por ejemplo al no decirle que es policía local. Esta cuestión se abordará en la continuación del juicio la semana que viene, pero se avecina muy concluyente de cara a la sentencia.

En la última visita de Alonso a su psicóloga, días antes del crimen, Mari Ángeles le manifestó a la facultativa en privado su intención de divorciarse de Alonso, y la médico lo reflejó en el último informe antes de la detención del policía. Por otro lado, la hija del matrimonio refirió a los psicólogos que “las últimas semanas” su padre estaba durmiendo en el sofá, una prueba que apuntala la anterior información referida.

De acuerdo con la anterior pericial, la muchacha actualmente siente “culpa” por no haber protegido a su madre de la muerte, así como experimenta pesadillas frecuentes, problemas alimentarios y trastorno de estrés postraumático, entre otros síntomas.

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