Se espera que en los próximos días el CETI roce su capacidad máxima: las 1.105 plazas
CETI
Tras las últimas bajas, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes está dando cobijo a nuevos huéspedes que antes estaban alojados en los campamentos de Loma Colmenar y Loma Margarita. La ocupación supera las 830 personas y cada día hay decenas de ingresos
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta se prepara para recibir en los próximos días más de 200 nuevos residentes, lo que llevará a la ocupación del centro cerca de su capacidad operativa y extraordinaria máxima, en torno a las 1.100 personas. Este viernes permanecen alojados poco más de 830 usuarios, según diversas fuentes internas del centro consultadas por este diario.
Los ingresos fueron más numerosos a comienzos de semana, de varias decenas de personas, mientras que en las últimas jornadas han sido más reducidos. Las nuevas altas se están produciendo desde el lunes a un ritmo medio de 20 personas al día y están permitiendo trasladar al CETI a migrantes que hasta ahora permanecían en los campamentos habilitados en Loma Colmenar y Loma Margarita.
Entre las personas que entran nuevas hay procedentes de países como Yemen y Pakistán, además de ciudadanos subsaharianos. Cada vez quedan menos magrebíes y la comunidad de marroquíes se sitúa en torno a los 300 residentes, contando mujeres y varones.
El centro del Jaral sigue asumiendo progresivamente perfiles especialmente vulnerables, tanto más de 170 mujeres como algunos menores, después de las últimas salidas de ciudadanos marroquíes y argelinos adelantadas por El Pueblo en publicaciones anteriores. El objetivo es mantener disponible la capacidad de acogida necesaria para estos perfiles, que han sido una de las prioridades del dispositivo desplegado tras la entrada masiva de finales de julio.
El CETI tiene una capacidad ordinaria de 512 plazas, cifra que mantiene el Ministerio de Inclusión como referencia oficial, si bien al menos en los últimos dos años estas plazas se han visto habitualmente superadas por la contingencia migratoria.
Tras la entrada masiva de finales de julio, el Gobierno reforzó de manera extraordinaria las instalaciones mediante el traslado de catres y literas procedentes del centro de acogida de Las Raíces de Tenerife y con la habilitación de nuevas dependencias y la utilización de espacios adicionales.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, explicó el 28 de agosto en la Comisión de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Congreso que estas actuaciones habían elevado la capacidad operativa del CETI de 512 a 1.105 plazas, un incremento del 116%. Entre las actuaciones se incluyó además la instalación de una carpa en la pista deportiva, así como se crearon espacios diferenciados para mujeres con niños y familias.
Las salidas de marroquíes despejaron espacio
La llegada de estos nuevos residentes se produce después de una importante reducción de la población marroquí que permanecía en el CETI. El pasado 18 de septiembre, al menos 92 marroquíes que residían en el centro antes de la entrada masiva del 30 de julio habían abandonado las instalaciones voluntariamente durante los dos días anteriores. Las salidas se produjeron después de que algunos residentes recibieran resoluciones desfavorables a sus solicitudes de protección internacional.
Este mismo medio explicó anteriormente que entre quienes abandonaron el centro había personas que todavía no habían formalizado su solicitud de protección internacional, otras que se encontraban a la espera de una primera resolución y residentes pertenecientes al grupo de unos 500 solicitantes cuyas peticiones comenzaron a recibir resoluciones desfavorables a finales de agosto.
Tras aquellas salidas, fuentes internas del centro aseguraban a El Pueblo que la ocupación había descendido por debajo de los 800 residentes. La última cifra oficial conocida a mediados de agosto era de 779 personas, 591 de nacionalidad marroquí. A partir de entonces la Delegación del Gobierno dejó de facilitar estos datos a la prensa.
Los 63 argelinos fueron trasladados a la Península
A la salida de ciudadanos marroquíes se sumó el traslado de los argelinos que permanecían en el CETI. El 18 de septiembre, según informó también este diario, terminó el traslado a la Península de los 63 varones argelinos que habían residido en el CETI antes de la entrada masiva de finales de julio. Los últimos 28 fueron trasladados ese viernes al puerto para continuar el procedimiento de retorno a su país de origen.
Los 63 varones habían abandonado previamente el centro, y fueron pasando en distintos grupos por los juzgados de instrucción de Ceuta para que se autorizara su internamiento en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Península, y posteriormente se agruparan a otros compatriotas que residían en el resto de España para una deportación conjunta. Eran solicitantes de asilo cuyas peticiones habían sido denegadas.
Estas salidas han dejado espacio disponible en el CETI para una nueva población, ahora formada en mayor medida por migrantes de otras nacionalidades y por personas más vulnerables.
El centro ya había superado ampliamente las 512 plazas
La utilización de recursos extraordinarios en el CETI no es nueva. En agosto de 2025, el centro llegó a acoger alrededor de 900-930 personas, lo que también obligó a instalar varias carpas en sus espacios exteriores para ampliar la capacidad de alojamiento.
En agosto de 2024, además, el CETI llegó a registrar unos 820 residentes, un 60% por encima de sus 512 plazas oficiales. El Ministerio había llegado a ordenar temporalmente la paralización de nuevas acogidas para intentar descongestionar las instalaciones.
La diferencia respecto a aquellos episodios es que, tras la crisis migratoria de julio de 2026, el Gobierno decidió ampliar de forma extraordinaria la capacidad operativa hasta 1.105 plazas, con nuevos espacios, literas y carpas.
El último incremento previsto supondrá el récord histórico de personas alojadas en el centro del Jaral.
Un nuevo perfil de residentes
Con las últimas salidas, el CETI está cambiando también la composición de sus residentes. Fuentes internas señalan que apenas quedan ciudadanos marroquíes o argelinos y que están entrando sobre todo personas procedentes de países del África subsahariana, así como de otras nacionalidades como Sudán, Yemen o Pakistán.
Además, el centro está preparado para acoger a mujeres y algunos menores acompañados, perfiles considerados especialmente vulnerables. El Gobierno ya explicó en agosto que había habilitado espacios específicos para mujeres con niños y familias dentro de la ampliación extraordinaria; y estas son las instalaciones más salubres y seguras en comparación al resto de campamentos habilitados por el Ejecutivo central en Ceuta desde la entrada masiva.
Al menos 500 residentes que permanecen actualmente en el CETI corresponderían todavía a personas que se encontraban en Ceuta antes de la entrada masiva del 30 de julio, según las fuentes internas citadas.
Si se mantiene este ritmo de incorporaciones diarias, el ingreso del grupo previsto de más de 200 personas llevaría al centro a aproximarse en solo dos semanas a las 1.105 plazas de capacidad operativa habilitadas por el Ministerio de Inclusión.