Especial | Día Mundial de la Salud
Rosa Fuentes y cómo apostar por la Enfermería igualaría el acceso a la salud de los ceutíes
Especial | Día Mundial de la Salud
Rebeca Benarroch lleva años integrada en la política ceutí, pero su perfil es técnico por naturaleza. La farmacéutica entró a formar parte de la plantilla del entonces ayuntamiento de Ceuta en 1981. La especialista en Análisis Clínico atestigua desde entonces la evolución agigantada de la institución, que se transformó en Ciudad Autónoma en 1995 y cuatro años más tarde asumió todas las competencias en Salud Pública. La melillense dedicó toda su vida a la seguridad ambiental. Ostentaba el cargo de jefa del servicio cuando en 2015 fue nombrada directora general de Sanidad. Once años después, compagina ambas actividades -además de la dirección del Laboratorio de la Consejería-. Su secreto, “trabajar mucho”, como confesó a El Pueblo de Ceuta en una entrevista concedida para dar a conocer los múltiples proyectos que ejecuta su equipo. En la conversación nombró una quincena, pero advirtió que son “muchos más”. Todos con un mismo objetivo: facilitar a los ceutíes el acceso a mecanismos de prevención de enfermedades y concienciarlos sobre la importancia de cuidar de su salud.
La facultativa recibió a este periódico en su despacho una mañana soleada. Firmaba documentos sentada frente a su escritorio, con un mapa de Ceuta a sus espaldas, colgado en la pared junto a algunos de sus títulos. Sus primeras palabras sirvieron para poner en contexto la conmemoración que justificaba la entrevista: el Día Mundial de la Salud. Todos los países que conforman la Organización Mundial de la Salud (OMS) acordaron dedicar el 7 de abril a difundir la necesidad de “mejorar entre todos la calidad de vida de la población mundial”, según relató. Cada año escogen un lema, que en 2026 es “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”. Como integrante de la rama científica, aprovechó para sumarse al mensaje de que los avances que se producen gracias a la investigación científica contribuyen a “aumentar la esperanza de vida”. Una que en Ceuta es más baja que en el resto de la península, y que es desigual entre barriadas.
Benarroch trabaja para, en la medida de lo que le permiten sus competencias, la población de Ceuta pueda acceder a recursos que le permitan tener una mejor calidad de vida. El ejemplo en el que la directiva insiste es la vacunación, que trasladan a barriadas, centros educativos y hasta a espacios de trabajo sin que tales facilidades supongan un aumento de la bajísima tasa de ceutíes inmunizados (Ceuta está a la cola de la inmunización en España, con solo un 26% vacunado en 2025). La gestora confiesa que le inquieta y hasta obsesiona esta brecha. Admira a aquellas comunidades con altos índices de vacunación, son sus “ídolos”, como bromea. Cree que datos así se traducirían en un aumento de la esperanza de vida.
Con las campañas de vacunación, pero también con los programas de prevención de enfermedades o ante temperaturas extremas, de control de brotes epidémicos, de cribados, de salud escolar, de obesidad o de adicciones busca la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales (liderada por Nabila Benzina, con Benarroch a cargo de la primera área) acercar la salud a los ciudadanos. La administración lo intenta, pero para la directora general la salud de cada uno está en manos de cada uno. Es su mensaje por el Día Mundial: “La salud no es algo que te den. Es algo que tenemos nosotros. Forma parte de nuestra vida cotidiana, y diariamente hay que trabajarla para mantenerla. Al margen de que después tengamos todos los servicios sanitarios, que son magníficos, pero es algo personal, en lo que tú te apoyas. En la alimentación, la actividad física, el bienestar social y el mental”.
Desde el área de Salud Pública, el equipo de Rebeca Benarroch trabaja en medidas destinadas a todos los ceutíes, eficaces “a largo plazo” para garantizar la calidad de vida de la ciudadanía. Desde que en 1999 asumieron “todas las competencias” en Salud Pública, el área ha ido “creciendo” y “asumiendo nuevas tareas”. “La salud pública es algo que mejora la salud de toda la comunidad. Ya no es la persona que va al médico y la atienden, sino que nuestro objetivo es mejorar el nivel de salud de todos los ceutíes”, explicó. Para ello, realizan una vigilancia epidemiológica constante para evitar “brotes”; realizan controles diarios de la calidad del agua de consumo, que, según la directiva, es más que apta para beberse; promueven talleres y programas destinados a erradicar conductas adictivas; previenen las posibles consecuencias de las altas o bajas temperaturas por medio de avisos; llevan la educación en salud a los colegios; impulsan campañas de vacunación gratuita; vigilan las garrapatas en las mascotas o, incluso, actúan ante casos de síndrome de Diógenes -actualmente hay uno activo en la ciudad-.
También trabajan en el desarrollo de registros de enfermedades y en la organización de los cribados de cáncer. En estos dos últimos proyectos tienen tareas pendientes. Por un lado, voces sanitarias como las de los oncólogos del hospital les reclaman la creación de un registro del cáncer, para conocer con detalle la morbilidad y mortalidad de los diferentes tumores malignos que sufren los ceutíes. Benarroch aseguró que llevan “tiempo” intentando llevar a cabo un estudio de vigilancia del cáncer en colaboración con la Escuela de Salud Pública Andaluza. También se han propuesto impulsar la vigilancia de las enfermedades raras y de la salud laboral. Además, hace tres años crearon una plataforma de salud pública, donde registran todos los casos que se detectan de aquellas enfermedades de declaración obligatoria, como la tuberculosis o la meningitis.
Sobre el del cáncer, afirmó que han solicitado al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) la constitución de un grupo de trabajo para ello. El INGESA es el otro “estamento sanitario” que, junto a su área, cuidan de la salud de los ceutíes. Con ellos mantienen, dijo, una “colaboración estrecha”. “Nosotros vigilamos y ellos ejecutan encargándose de la medicina asistencial”. Uno de los programas que ejecutan de la mano de la institución ministerial es el de los cribados de cáncer de mama y el colorrectal. Tales iniciativas están enmarcadas en la prevención, que es competencia de la Consejería, solo que el personal sanitario asistencial lo tiene INGESA, por lo que ambos funcionan por medio de convenios. El de mama consiste en llamar a todas las mujeres de entre 45 y 71 años para que se sometan a una mamografía de control -además de a personas de riesgo, aunque no entren en el rango de edad-. Para ello firmaron un contrato con una empresa a cargo de realizar la prueba.
Todos los años hay personas que fallecen porque no se han vacunado y tienen otros problemas derivados. Si cogen la gripe o el Covid lo que ocurre es que esos problemas se agravan, y a veces fallecen”
En el caso del colorrectal, llega a las personas de entre 50 y 71 años. También tienen un contrato con el laboratorio que analiza los test de sangre oculta en heces con los que se evalúa al paciente. Con el ánimo de facilitar aún más el acceso de la ciudadanía a estas pruebas, tienen la posibilidad de hacerse con los test en cualquier farmacia de la ciudad, gracias a una colaboración con el Colegio de Farmacéuticos. El reto pendiente en este caso se basa en la necesidad de crear un nuevo cribado: para el cáncer de cérvix o cuello uterino. Rebeca Benarroch aseguró que tienen pendientes sentarse a negociar con INGESA la creación de un nuevo convenio.
Por el momento, para prevenir este tipo de tumor, la Ciudad lleva tres años vacunando a las niñas de 12 años y hasta los 18 -recapturas- contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), que previene infecciones que pueden causar este cáncer. Inmunizan también a los niños. Además, según destacó, recientemente han actualizado la vacuna con una que tiene “nueve serotipos”, lo que implica una “mayor protección”. En paralelo, INGESA realiza el llamado “cribado oportunista”, que consiste en someter a una prueba de detección del cáncer de cérvix a las mujeres que acuden al ginecólogo. Una alternativa que resulta de lo más insuficiente para el equipo médico del servicio de Oncología del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE). Los doctores Hanan Ahmed y Hassan Benis han denunciado en varias ocasiones la carencia de un programa real de screening de cáncer de cérvix. Su demanda está en la agenda de Rebeca Benarroch como una de las prioridades.
Hay un asunto que perturba especialmente a la directora general de Sanidad: que aún fallezcan ceutíes que ingresan en el HUCE por infecciones respiratorias y que tengan en común no tener la vacuna. “Todos los años hay personas que fallecen porque no se han vacunado y tienen otros problemas derivados. Si cogen la gripe o el Covid lo que ocurre es que esos problemas se agravan, y a veces fallecen”, explica con pesadumbre Benarroch, quien reconoce que este invierno pasado ha sido una excepción, con pocos casos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
La Ciudad, por medio del Servicio de Vigilancia Epidemiológica, y el INGESA colaboran en el programa de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) e Infecciones Respiratorias Agudas Graves (IRAG) para detectar y monitorizar durante todo el año la incidencia y características epidemiológicas y microbiológicas de las infecciones. La información que registran les permite “tomar medidas si fuesen necesarias”, como recuerda que ocurrió durante la pandemia de Covid-19. Entre las medidas, insiste la farmacéutica, la vacunación. La Consejería de Sanidad se encarga de adquirir la totalidad de las vacunas que se inyectan en Ceuta, incluidas las que usa el personal del INGESA.
La administración llega donde llega. Yo no puedo obligar a nadie a vacunarse. Es que eso es un objetivo mío y de verdad que es una obsesión mía. Quizás por eso te lo repito tantísimas veces, pero es que es el arma más importante que tenemos para mejorar la salud de una población
Según anunció, desde Ceuta llevan “un año y medio” trabajando junto con el Ministerio de Sanidad en la implementación de un Registro Nacional de Vacunas que permitirá unificar la contabilización, que hasta el momento se hace de manera independiente en cada autonomía. El registro nacional lleva las siglas de SIBAI; la versión ceutí, SIBAICE. Esta iniciativa permitirá “que todos los actores implicados registren en esa aplicación y todos tengamos la información de todos”, lo que derivará en “medidas” a tomar en materia de Salud Pública para “seguir mejorando”.
Benarroch presumió de que en la ciudad los calendarios de vacunación infantil “se cumplen a rajatabla”. El problema viene con los adultos. Lo ejemplifica con el caso de la vacuna del herpes zoster, que se aprobó hace cinco años. Reconoció que les fue difícil motivar a la población a administrársela. “Eran unas vacunas muy caras y tuvimos que hacer mucha propaganda, insistir mucho. Ya hemos conseguido que la vacunación llegue a los mayores de 65; sobre todo, a las personas de riesgo, como los que tienen problemas oncológicos”, señaló. Relató que recientemente se toparon con un caso de herpes zoster que no estaba vacunado y terminó con “efectos secundarios importantes”. Concretamente, con una encefalitis.
La Consejería vacuna de Covid, gripe, neumococo, VPH, Monkeypox o la rabia. Según adelantó a este diario, están gestionando administrar la inmunización del VDRS en adultos mayores de 80 años. Ceuta ha estado en alerta por rabia hasta el 31 de marzo. Ello significa que se incrementaron las precauciones en caso de mordidas de perros a humanos, poniendo a la mano de los ceutíes la vacuna correspondiente en tal caso. La Ciudad está pendiente de los animales que transitan por la ciudad, sean o no domésticos. A los gatos callejeros los esterilizan para evitar su proliferación, que puede acarrear consecuencias perjudiciales para la salud pública. Este año comenzarán a realizar una vigilancia de garrapatas en mascotas.
Son muchos los programas que su área ejecuta a lo largo del año, pero si de una actuación reciente se enorgullece Rebeca Benarroch es de la que coordinaron con motivo del caso de meningitis que se detectó en un centro educativo en enero. Tras identificar a la chica procedieron con rapidez a la localización de todos sus contactos, que fueron 180 entre familiares, compañeros de clase y profesorado. Lograron adquirir y repartir medicación para los casi 200 afectados. Para ello tuvieron que contactar con una empresa farmacéutica en Sevilla, ya que en Ceuta no había fármacos suficientes. Contaron para ello con la colaboración del Colegio de Farmacéuticos de la ciudad.
Los proyectos mencionados y todos los demás persiguen el fin de que la administración ofrezca a los ciudadanos todos los recursos a su alcance. Pero es responsabilidad de cada usuario si hace uso de ellos o no. El ejemplo perfecto lo encuentra Benarroch en las vacunas: “La administración llega donde llega. Yo no puedo obligar a nadie a vacunarse. Es que eso es un objetivo mío y de verdad que es una obsesión mía. Quizás por eso te lo repito tantísimas veces, pero es que es el arma más importante que tenemos para mejorar la salud de una población”. Ceuta está a la cola de los índices de vacunación en España. Solo un 26% de los ceutíes se inmunizaron el año pasado, según los datos ofrecidos por INGESA.
Para la facultativa, un aumento de la participación se vería reflejado positivamente en los datos de esperanza de vida en la ciudad, que son también los más bajos del país. “Las vacunaciones son importantes para aumentar la esperanza de vida. Se ha trabajado mucho todo este tiempo por intentar que mejoren los números. Para eso la ciudadanía tiene un papel fundamental”, remató Rebeca Benarroch, a quien, inevitablemente, le sigue atormentando que todo el esfuerzo en gestionar recursos se quede a medio camino por su desaprovechamiento: “Cuando no se utilizan los recursos pienso que estamos desperdiciando algo que tenemos que tenemos ahí, con lo que vamos a mejorar la salud de la comunidad”.
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