Los 680.000 euros de “la red de redes” que incriminaron a narcos gallegos: “Se baja, se cumple y se sube”

NARCOTÚNEL

El dinero que señaló a los cuatro detenidos en Pontevedra se incautó en Algeciras después de que cruzaran España para realizar un pago para el grupo vinculado al narcotúnel, si bien en Vigo se decomisaron 88 kilos de cocaína, 228 de hachís y más de medio millón en efectivo

Dinero incautado en la operación de Algeciras en febrero y macuto en el que se encontraba.
Dinero incautado en la operación de Algeciras en febrero y macuto en el que se encontraba. | E.P.

La macroperación de la UDYCO contra la considerada por las autoridades “la red de redes del hachís” la pasada semana se saldó con 27 personas arrestadas, en su mayoría en Andalucía y en Ceuta. Para 15 de estas se decretó prisión provisional, si bien cuatro varones fueron detenidos en Pontevedra (Galicia) fruto de un pago que realizaron el pasado mes de febrero de unos 680.000 euros en Algeciras (Cádiz) que acabó incautando la Policía Nacional de manos de miembros de la “mafia” —denominada así por quien se presentó como su “capo”— que usaba el narcotúnel hallado en el Polígono del Tarajal para pasar droga de Marruecos a la Península. La historia que ha acabado por meter entre rejas —hasta ahora de manera cautelar y a la espera de juicio— a componentes de dos supuestas organizaciones criminales especializadas en el tráfico de estupefacientes al norte y al sur de España se remonta a agosto del pasado año, cuando los gallegos acudieron al litoral gaditano a conocer de primera mano al llamado “narcoarquitecto” de la galería que conecta la ciudad autónoma con el vecino país. Meses más tarde se decomisaron 88 kilos de cocaína en un trastero de Vigo, así como 228 kilos de hachís y más de medio millón de euros.

“Ya está, mañana cortamos cabezas”, termina su conversación M.C.B., el ‘capo’ de “la red de redes”, con quien considera la UDYCO su ‘lugarteniente’, Y.S. El 19 de agosto de 2025 le había dicho el segundo al primero que “mañana” almorzaban juntos, y de esta conversación las autoridades interpretaron que aquella reunión sería con más gente, que en ella se hablaría de negocios ilícitos y que “cerrarían un trato” con terceras personas.

Al día siguiente sobre las 20.25 horas ellos dos llegan en moto a un bar de una pequeña pedanía de San Roque (Cádiz) llamada Torreguadiario. Un cuarto de hora después entran en el establecimiento dos varones que este marzo fueron arrestados en el marco de la trama del narcotúnel: Pablo G. —apodado ‘Pablo oro’ por la prensa gallega— y D.E.M. Ambos vienen de Galicia para sentarse a la mesa del “narcoarquitecto” y de su ‘lugarteniente’, pero son M.C.B. y Pablo quienes llevan la voz cantante del encuentro.

Lo poco que la Policía puede escuchar es que el gallego le dice al ‘jefe’ de la galería que conecta Ceuta con Marruecos que tiene “caballos grandes”, una expresión que interpretan los agentes como un ofrecimiento para conseguir introducir droga en el norte peninsular por vía marítima y a bordo de “grandes embarcaciones”. “Te pongo en contacto con los otros”, llegó a responderle el ‘capo’, según los agentes sobre el terreno.

El grupo gallego, que supuestamente había concertado la visita a través de otros miembros de nivel inferior en “la red de redes”, no volvería al norte de España hasta dos días después, tras otra reunión mantenida en Marbella (Málaga) con N.H. —alias ‘Pincho’—, un encuentro que la investigación atribuye al resultado de que M.C.B. haya puesto “en contacto” a los implicados.

“Es mucho dinero para no llevarlo guay”

Meses después, a principios del pasado febrero, comienza la investigación de la UDYCO a ‘Pablo oro’ a través de escuchas en su coche, un BMW 420D con el que se dedica a proveer a distintos distribuidores de drogas en la comunidad gallega. Sus colaboradores y él mismo manejan, al menos y a juicio de las autoridades, tanto hachís como cocaína, y en sucesivas conversaciones mencionan recurrentemente más de 10 marcas y variedades distintas de estupefacientes: “dry”, “champions”, “black”, “chocolate”, “bananas”, “blanca”…

El tono de ‘Pablo oro’ es familiar y en sus diálogos suele piropear a sus interlocutores y dirigirse a ellos con vocativos cariñosos como “hermano”, “guapo” o “mi rey”. A pesar de estas aparentes ‘confianzas’ con todos, cuando recibe la llamada de un varón “procedente del sur peninsular” por su acento —según la investigación— para pedirle que acuda a Algeciras deberá ponerse serio con los distribuidores y ‘hacer malabares’ para hacer acopio de “una gran cantidad de dinero en efectivo” que acabará por entregar días más tarde en Algeciras. “¿Ustedes cuándo van a venir, hermano?”, le preguntan al otro lado de la línea el día 5. “Tenemos casi todo listo ya”, responde Pablo, si bien puntualiza que “es mucho dinero como para no llevarlo guay”.

Su intención es ir acompañado de D.E.M. en el mismo coche y de otro vehículo y piloto que le haga de ‘lanzadera’ por la A92 hasta la costa andaluza. La fecha elegida es el 11 de febrero, pero irá posponiendo su llegada a la localidad gaditana porque tiene que “esperar” a reunir el montante de manos de los colaboradores que le deben dinero. Primero estima llegar en las primeras horas de la madrugada del 12, si bien al final entrará en Algeciras pasadas las 5.15 de la mañana de ese día.

Parece que tiene “urgencia” por “solucionar” algo y en las escuchas llega a confesar su desesperación por no reunir los 680.000 cuando lo tenía previsto, pero finalmente y con mucha negociación lo consigue. “Tengo un montón de líos y cosas que hacer, pero es importante que todo el mundo esté contento y tranquilo. Pues listo. Se baja, se cumple y se sube. Y se vuelve a bajar la semana que viene si hace falta”. Así concluye Pablo su llamada con ‘Pincho’ la tarde antes de emprender la marcha.

“Una hostia que a ver dónde cae”

El viaje transcurre sin imprevistos y los de Galicia serán ayudados a partir de las 5.00 de la mañana por más coches vinculados a “la red de redes del hachís”, que los escoltan para asegurar la operación. Cuando llegan, tendrán tiempo de dormir, y sobre las 13.00 de la tarde se reúnen con ‘el Pincho’ en un restaurante de un polígono de Algeciras.

Luego se levantan de la mesa y dan varias vueltas con los vehículos para intentar despistar a quien pueda estar siguiéndolos hasta llegar a una vivienda de la misma localidad en la que no pasarán más de 10 minutos en total. Del grupo de gallegos solo accederá a ella Pablo con un macuto negro de la marca Nike que dejará allí, mientras más personas toman una serie de precauciones en el exterior a modo de vigías.

A las 16.13 abandona el domicilio y a las 16.31 dos varones acceden al mismo para recoger la bolsa. Quien la lleva a otro enclave, a pesar de sus cautelas a la hora de conducir sin ser perseguido, es detenido pocos minutos después con 668.270 euros en el interior del vehículo que pilota y del mismo macuto Nike; un montante que fue decomisado.

Los traficantes gallegos, ya de vuelta, advierten 20 minutos después de emprender la marcha que algo “extraño” ha pasado porque los mensajes no le llegan a quien debía de acabar la operación. Temen que lo hayan arrestado o que se trate de “un robo”, así como que los culpen a ellos de haber perpetrado el mismo; aunque tiempo después intentan descubrir si había habido un “chivatazo” ajeno a ambos grupos.

De la misma manera, pasado un mes esperan represalias policiales. “Van a pegar una hostia mañana que a ver dónde cae, si en Vigo, en Cambados…”, avisa J.M.M.O. a Pablo el 10 de marzo, en referencia a una posible redada pocas semanas antes de que ambos fueran detenidos junto a G.G.T. y al referido D.E.M.

Además de los arrestos, el pasado 27 de marzo se encontraron en un trastero de Castrelos (Vigo, Pontevedra) atribuido a ‘Pablo oro’ 88 kilos de cocaína, 228 de hachís y 523.830 euros en efectivo. El domingo 29 declararon por videoconferencia desde Galicia ante el Juzgado de Instancia e Instrucción número 3 de Ceuta y fue decretada para ellos la prisión provisional aquella misma noche.

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