'CRIMEN DE PARQUES DE CEUTA'
La “cita médica” perdida que “desató la ira” de Alonso en Parques de Ceuta era con un fisioterapeuta
'CRIMEN DE PARQUES DE CEUTA'
El “extravío” de una cita en un centro sanitario especializado en fisioterapia fue la razón que “desató la ira” del policía local Alonso G., acusado de matar a su esposa, María de los Ángeles Lozano, el 14 de marzo de 2022. La única testigo del crimen, la hija del matrimonio, a la que le faltaban entonces “pocos días” para cumplir la mayoría de edad, asumió que la consulta que tenía su padre ese lunes por la tarde era de carácter “médico” al escuchar “una discusión muy violenta” entre sus progenitores, como le refirió posteriormente a un agente de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM). El varón procesado, ahora en libertad condicional, no acudió a la Clínica Golding de Algeciras (Cádiz) a las 18.20 horas, sino que fue detenido minutos después del disparo que acabó con la vida de la víctima. La mujer murió en su cocina tras recibir un balazo que le afectó a varios órganos vitales. Estaba agachada en cuclillas buscando un documento en la basura que su marido le recriminaba haber perdido.
El agente acusado de asesinato y de otros delitos relacionados con la violencia de género por el ‘crimen de Parques de Ceuta’ fue condenado en 2025 a un total de 35 años y medio de prisión, pero esta sentencia luego fue revocada por un error en el acta del veredicto que emitió el tribunal del jurado en el juicio del año pasado. La propia sentencia de la Audiencia Provincial en Ceuta recurrida y anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), órgano que también mandó a repetir la vista, asumía la misma tesis ofrecida por la adolescente: que el matrimonio entabló “una discusión por el extravío de una cita médica” (...); que “Alonso obligó a Mari Ángeles a buscar la cita en la basura” (...); y que la joven “encontró a su madre agachada, rebuscando en el cubo de la basura mientras su padre le insistía, enfadado y gritando, en localizar una cita médica que había perdido". La palabra “cita” aparece cinco veces en la sentencia, y en cuatro de ellas va acompañada del adjetivo “médica”.
Durante el largo juicio celebrado el año pasado y después de la mitad de las sesiones del procedimiento repetido que se está siguiendo estos días en los juzgados del Ceuta Center, tanto los testigos como los operadores jurídicos implicados en el caso, así como los propios magistrados que lo han juzgado, han acabado ‘dando por bueno’ que el móvil del supuesto asesinato fue la recriminación de Alonso a Mari Ángeles de que ella hubiera perdido el documento referente a la cita “médica” que él tenía aquella tarde, pero el mencionado adjetivo no se corresponde del todo con la realidad.
El Pueblo de Ceuta ha tenido acceso al documento que recoge las sesiones que Alonso tuvo agendadas en el referido centro privado especializado en la fisioterapia, una disciplina que realiza “un conjunto de métodos, actuaciones y técnicas que, mediante la aplicación de medios físicos, curan, previenen, recuperan y adaptan a personas afectadas de disfunciones somáticas o a las que se desea mantener en un nivel adecuado de salud”, según la la Confederación Mundial de rama de la ciencia.
De acuerdo con fuentes sanitarias consultadas por este diario, las principales diferencias entre la medicina y la fisioterapia son: que en España ambas ramas científicas cuentan con grados universitarios distintos; y que solo un facultativo puede realizar un diagnóstico, mientras que es al fisioterapeuta a quien le corresponde “aplicar o adaptar” la terapia o el tratamiento derivado del diagnóstico en cuestión.
“Alonso ha sido paciente de la Clínica Golding. La última cita a la que acudió fue el día 10 de marzo de 2022. Alonso no acudió a su cita del 14 de marzo de 2022”, reza textualmente el informe requerido por las partes al centro quiropráctico de Algeciras, un documento rubricado con la firma y el sello del director de la clínica, el licenciado en fisioterapia Thomas Golding.
Si bien “lo deseable y lo más garantista”, siempre según las fuentes sanitarias consultadas, es que un fisioterapeuta se base en un diagnóstico médico previo para aplicar un tratamiento sobre una dolencia física, la saturación de los servicios públicos de salud hace que los pacientes suelan acudir directamente al quiropráctico antes de pasar por las manos de un médico.
No obstante, esta última razón citada no tuvo por qué corresponderse con el caso de Alonso. El pasado miércoles el superintendente de la Policía Local de Ceuta, Sebastián Vega, recordó, al igual que en el anterior juicio, que el agente acusado tuvo un aparatoso accidente en 2017 mientras montaba en bicicleta que lo tuvo más de 200 días de baja laboral.
De esta manera, resulta factible pensar que estuviese tratado a nivel fisioterapéutico aún en 2022, y además en su testifical la razón que aduce para haber abandonado su puesto de trabajo el 14 de marzo de ese año es que le dolía la espalda.
”La pérdida de una cita médica no es razón para asesinar a nadie” es una de las frases que más se han escuchado en ambos juicios, un argumento con el que ambas partes tratan de explicarle a los jurados ‘el verdadero’ móvil del ‘crimen de Parques de Ceuta’. En la vista de este año la defensa mantiene que el agente “es un enfermo mental”, una tesis asumida también por el perito de parte, el doctor Cabrera, quien añadió el viernes el componente de “celos” a la ecuación.
Por otro lado, la acusación particular y la Fiscalía defienden que el disparo mortal fue “el colofón” de una larga historia de maltrato en el ámbito de la violencia de género que culminó con la muerte de la mujer al Mari Ángeles haberle comunicado a Alonso su intención de divorciarse de él. Al menos una semana antes el agente pasó de dormir en la cama marital a ocupar el sofá, y estas fueron las cuestiones más exploradas en la sesión del viernes.
El policía local acusado de haber disparado y asesinado a Mari Ángeles no solo viajaba a Algeciras para asistir a consultas relacionadas con la fisioterapia, sino que en la década de los 90 fue diagnosticado como paciente de al menos una enfermedad mental, un trastorno paranoide de la personalidad. Acudía desde entonces a la localidad gaditana, aunque con poca frecuencia, a visitar a su psiquiatra habitual, que era quien le recetaba los medicamentos que tomaba.
En cuanto al apecto físico, Alonso tenía un total de 26 registros de citas agendadas desde el comienzo de 2022 hasta finales del mes de marzo, si bien las sesiones de terapia y las revisiones solían hacerlas coincidir el mismo día. La primera visita que realizó a la Clínica Golding de Algeciras está fechada el miércoles 19 de enero de ese año y en ella no se le aplicó ningún tratamiento, una circunstancia que solo se volvió a repetir en la consulta del jueves 3 de marzo de las 18.00 de la tarde.
El agente acusado asistió a un total de 10 sesiones de revisión a la consulta del quiropráctico Thomas Golding: el 21, el 25, el 27 y el 31 de enero; y el 3, el 8, el 11, el 15 y el 18 de febrero. La última visita fue la del 10 de marzo, cuatro días antes de la muerte de Mari Ángeles. Minutos antes de las revisiones, a Alonso le aplicaban en la clínica una terapia llamada Indiba, un tratamiento basado en radiofrecuencia no invasiva e indolora que regenera tejidos, reafirma la piel y reduce la grasa con la aplicación de un calor localizado en la zona de actuación. En el centro de Algeciras recibió nueve sesiones de este tratamiento.
Tras su detención el día de los hechos, Alonso faltó a cuatro revisiones más y a un examen fisioterapéutico que tenía agendado el 21 de marzo, siempre según la información trasladada por las partes al juzgado para la celebración de la vista.
Para recibir estas sesiones Alonso tuvo que pagar por adelantado un "plan familiar" por un valor de 535 euros. Según la información de los testigos en ambos juicios y de su psiquiatra en el anterior, “siempre” que viajaba a Algeciras por motivos de su salud lo hacía acompañado de su esposa, Mari Ángeles.
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